Franja de disputa criminal 

Morelia/Redacción

La Autopista Siglo XXI es un atractivo logístico no solo para el sector productivo. También lo es para los grupos delictivos; algunas de las zonas disputadas por el crimen organizado, como Apatzingán, Uruapan y Lázaro Cárdenas, se conectan rápidamente por esa vía terrestre.

Incluso, uno de los episodios más trágicos para las fuerzas federales en la lucha contra el narcotráfico tuvo como escenario esa autopista.

En julio de 2009, los cuerpos semidesnudos, baleados y torturados de 12 agentes de la Policía Federal aparecieron apilados a un costado de la carretera, a su paso por el municipio de La Huacana. Junto a los cadáveres había un mensaje que escribieron los sicarios: «Vengan por más, los estamos esperando».

Las investigaciones revelaron que los fallecidos eran agentes del área de inteligencia de la Policía Federal y habían sido descubiertos al infiltrarse en una casa de estudiantes en la localidad de Arteaga.

La misión de los oficiales encubiertos era investigar el entorno de Servando Gómez Martínez, alias «La Tuta», uno de los principales cabecillas de La Familia Michoacana, luego Caballeros Templarios.

El pasado 28 de diciembre, otros cuatro cuerpos aparecieron tirados en esa autopista, con torturas que incluyeron fracturas, semidesnudos y acribillados a balazos con armas de alto poder.

Los cuatro cuerpos quedaron en el aparcamiento de la caseta de peaje de Santa Casilda.

Uno de los fallecidos era Carlos Rosales Mendoza, “El Tísico”, ex operador del Cártel del Golfo y quien era compadre de Osiel Cárdenas Guillén, quien lideró hasta el año 2003 a ese grupo criminal.

Como colaborador de Cárdenas Guillén, “El Tísico”  facilitó en esa época la incursión de Los Zetas a territorio michoacano, entonces dominado por el Cártel de Los Valencia.

Originario de La Unión, Guerrero, Rosales estuvo preso de 2004 a 2014, acusado de delitos contra la salud, delincuencia organizada y operaciones con recursos de procedencia ilícita.

La investigación de las autoridades reveló que, antes de ser abatido a balazos, “El Tísico” había asistido a una cumbre de narcos en la región de Apatzingán.

Al encuentro asistieron cabecillas de las autodefensas, del Cártel Jalisco Nueva Generación y de lo que queda de la estructura del grupo criminal Los Caballeros Templarios, al que el Gobierno federal asegura haber desarticulado.

“Tenemos información, por la declaración de varias personas, de que Carlos Rosales salió el domingo con la intención de participar en una reunión allá por la zona de La Cofradía, en Úspero (municipio de Parácuaro)”, declaró entonces el Procurador de Justicia en el Estado, Martín Godoy.

“Era una reunión con algunos personajes de aquél lugar y todo parece indicar que salieron mal y que ahí se genera el tema de su privación de la vida”, precisó en entrevista con diversos medios.

A pregunta expresa, Godoy reconoció que la reunión presuntamente tenía el objetivo de acordar una nueva forma de organización de los citados grupos criminales.

“Lo más seguro es que sí. Seguimos trabajando pero la línea indica que es para allá y vamos a documentarlo, vamos a soportarlo. Lo que tenemos nosotros que hacer es corroborar esa información pero tenemos una línea de investigación en ese sentido”, comentó.

Entre los asistentes al encuentro estaría Ignacio Andrade Rentería, alias “El Cenizo” y quien es considerado el sucesor de Servando Gómez “La Tuta”, ex líder de los Templarios, detenido en febrero pasado.

Para las autoridades, “El Cenizo” es el principal sospechoso de la muerte de Rosales y de los otros tres hombres.

“Sabemos que en esa región está operando la gente que quedó después de haber sido capturado Servando Gómez. Ahí quedó El Cenizo”, destacó el procurador.

El pasado 23 de abril,  tres ex autodefensas también fueron ejecutados cuando llegaron a bordo de una camioneta, armados, a una estación de gasolina ubicada sobre la citada autopista, cerca de Múgica.

El ataque fue realizado por otro grupo de personas armadas que viajaba en un segundo vehículo.