Morelia, Mich. | Acueducto Online.- En el pasado proceso electoral, la emisión del voto de los jóvenes representó un 20 por ciento menor a la de los adultos mayores, de acuerdo con información de la Junta Local Ejecutiva del Instituto Nacional Electoral.
En contraparte, la colaboración de los ciudadanos entre 20 y 29 años, como funcionarios de casilla fue mucho mayor que la de los adultos mayores, lo que habla de una contradicción del papel de las juventudes en la democracia del país.
Ante esto, Ashley García Villegas, Adrián Jiménez Vences, Melisa Rangel García y José Roberto Marín Gallegos, estudiantes de Derecho, comentaron que México es un país en el que evidentemente se practica la discriminación, en razón de género, de preferencias sexuales, de raza, de edad, etcétera, además de que la discriminación está invisibilizada.
Y consideraron que las juventudes mexicanas son objeto de discriminación política, dado que los partidos políticos y el propio sistema no permiten la llegada de las y los jóvenes a los puestos en los que se toman las decisiones que marcan el rumbo del país. Se requieren “cuotas” de participación política para que las juventudes accedan a puestos de elección popular; además es conveniente la disminución de la edad que marca la constitución para ocupar esos cargos.
Por lo que hace falta que los actores políticos y las autoridades electorales tomen en consideración que las juventudes son diversas, con distintas necesidades y diferentes condiciones, por lo que hay que proporcionarles las herramientas que les permitan su óptima preparación para ocupar cargos en los que puedan incidir en los cambios estructurales que requiere el país.
En México hay 37.8 millones de jóvenes, de los cuales 26.2 millones se encuentran entre los 18 y 29 años. Este grupo representa el 30% de la lista nominal del país.
La tasa de votación de la gente joven históricamente es baja, lo que refleja el desinterés por parte de este sector a ejercer su derecho a votar. El ambiente social que las rodea y la desconfianza son algunas de las causas por las cuales no votan.
Cabe recordar que, en las elecciones presidenciales del 2018, en las que resultó ganador Andrés Manuel López Obrador, en promedio, el 58.2% de la población entre 18 y los 24 años votó, lo que significa una abstinencia de 41.8% de jóvenes, según datos del INE.
De ahí la necesidad de construir nuevas políticas públicas que favorezcan a las juventudes y contribuyan a erradicar la discriminación política que experimentan y de la que tradicionalmente han sido marginados y excluidos.





