Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/Cayetano Mac.- Eran las 10:00 y el sol ya calentaba la piel de cientos de personas que esperaban ansiosas en fila para ingresar al Campus de la UNAM en Morelia. La razón de la aglomeración era el eclipse solar total que ocurriría en territorio mexicano después de 33 años.
Aunque la expectativa era alta en Morelia, el fenómeno no oscurecería completamente el día como en otras zonas privilegiadas del país, como Sinaloa, Durango y Chihuahua. Sin embargo, eso no menguaba el interés de los presentes.
Los doctores Bernardo Cervantes Sodi y Jacopo Fritz, expertos en el tema, recibieron a un público compuesto por aficionados, expectantes y curiosos. Con pasión, explicaron los detalles del eclipse, desmintiendo mitos y compartiendo conocimientos científicos.

En Michoacán, el eclipse sería parcial, alcanzando apenas un 84 por ciento de oscuridad. La luna comenzó su lento avance frente al sol, creando un efecto similar a un día nublado o una reducción en la intensidad de la luz.
Con precaución, la gente observaba el fenómeno utilizando lentes especiales, telescopios y cámaras. El temor a dañar la vista los hacía ser cuidadosos.
A las 12:11, todos los presentes se aglomeraron en el patio de la ENES, el momento cumbre del eclipse. La emoción era palpable mientras la gente contemplaba el espectáculo celestial con asombro.


Una vez pasado el punto máximo, la luna continuó su camino, dejando atrás al sol. La gente, satisfecha con lo que había presenciado, comenzó a retirarse, consciente de que tendrían que esperar muchos años para vivir un evento similar.
Aunque Morelia no fue testigo de un eclipse total como en otras partes del país, el evento dejó una impresión duradera en los corazones y mentes de quienes lo presenciaron, recordándoles la grandeza y la belleza del cosmos.





