Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/Irene Valdivia.- Adriana Guerrero Rojas es una mujer originaria de la comunidad autónoma de Cherán, quien ríe jubilosa al reconocer sus recién cumplidos 50 años. Nueva década que aún no está acostumbrada a decir, y aún responde instintivamente «cuarenta y…».
Adriana actualmente lleva 15 años ejerciendo como docente de educación indígena en su comunidad, y califica su trabajo como lleno de experiencias positivas con los niños.
«Desde chiquita siempre me gustó enseñar. Se me cumplió la oportunidad de tener este muy bonito trabajo», cuenta sosteniendo orgullosa su nombramiento simbólico como docente basificada, que le había sido entregado hacía unos momentos por el Gobernador, Alfredo Ramírez Bedolla.
Adriana fue parte del presidium que acompañó esta ceremonia, representando a las y los docentes indígenas de Michoacán.
Adriana cree que aún hay mucho por hacer en comunidades indígenas alejadas.
«Las escuelitas, que así se les dice, escuelitas, porque son de palo.
Hay niños que no tienen mesas.
Niños que todavía viven en una situación precaria, y nosotros como docentes nuestro trabajo es alentar a los niños que vienen de estas problemáticas.
Les damos un espacio para que se sientan bien.», cuenta Adriana sobre el contexto de las escuelas indígenas en el Estado.
Adriana cree que aún existe un trato diferenciado entre las escuelas de educación indígena y el resto de las escuelas en Michoacán, aunque celebra también que hay un avance importante en la recuperación de la lengua purépecha en las escuelas, permitiendo cada vez a más niñas y niños indigenas estudiar en su lengua materna.
Adriana aprovecha este momento de visibilidad para pedir a las autoridades gubernamentales:
«Volteen a las zonas más alejadas, a los pueblitos. Hay escuelas que necesitan mucha, mucha ayuda. Escuelas que no tienen lo esencial, aulas, baños»
Para ella como docente, recibir esta basificación representa tener la certeza de no tener problemas con su trabajo, finalmente anulando la incertidumbre en que vivía respecto a su estabilidad laboral y económica, y que así podrá seguir participando en crear mejores condiciones desde el aula para niñas y niños indígenas en su comunidad.





