Las brasas tras el incendio del mercado Independencia

(Foto | Irene Valdivia)

Morelia, Mich. | Acueducto Noticias / Irene Valdivia.- Tras el incendio de aproximadamente 20 locales del mercado de San Juan la madrugada de este martes, recordamos la tragedia similar suscitada en el mercado Independencia en mayo de este año, en donde resultaron afectados más de 150 puestos.

(Foto | Irene Valdivia)


Medio año después de este incendio, los comerciantes aún viven las consecuencias del incendio y continúan solicitando intervención del ayuntamiento. He aquí las historias de algunos de los locatarios: Vanessa América es una comerciante de 20 años, quien ha trabajado toda su vida en el Mercado Independencia.
Hija de una familia de comerciantes, empezó a trabajar desde muy joven ayudando sus abuelos, papás, y ahora su generación.
Su local fue uno de los tantos afectados por el incendio del ala norte del Mercado Independencia el pasado 21 de mayo.
Rememora que antes del incendio, sus condiciones de trabajo con un local establecido dentro de las instalaciones la hacían sentir segura, pues a diferencia de su ubicación emergente en la calle Andrés del Río, antes podía guardar sus cosas, sin habitar el constante peligro de que su mercancía fuera robada.

(Foto | Irene Valdivia)


“Recibimos un apoyo de como 5mil o 6mil pesos, pero fue insuficiente, no alcanzó para nada, de hecho, ni para la lámina nos alcanzó, nuestra pérdida fue de 250mil pesos, sin contar las cortinas o cajones de fierro.”, compartió la joven comerciante.
Respecto a sus mercancías, comenta que han tenido que pedir productos fiados, pues aún no han podido regresar a vender la variedad de cinturones que anteriormente vendían.


En su caso, reconoce que el cambio de ubicación tuvo un lado favorable a su ubicación anterior sobre la avenida Lázaro Cárdenas.
“Querían reubicarnos en otras partes, nos habían dicho que a las plazas, que había muchas plazas solas, como por ejemplo aquí en San Francisco, nos habían comentado que hasta allá por Villas del Pedregal porque ahí había plazas solas, y que por allá nos querían ubicar, pero pues no, no accedimos a eso”

María Guadalupe
Por su parte, María Guadalupe González Sánchez es una mujer de 75 años originaria de Capula, quien ha sido comerciante en el Mercado Independencia por aproximadamente 40 años al lado de su difunto esposo.
Como víctima del incendio, actualmente vende ollas, cazuelas, y otros productos de cerámica como molinillos.
Desea recibir apoyo por parte de las autoridades para reforzar el armazón emergente de su puesto, actualmente sólo una estructura de vértices metálicos y una lámina a modo de techo, pues anteriormente ha sido víctima de la delincuencia y sufrió robo de su mercancía, de por sí insuficiente. Además, continuamente queda a merced del clima moreliano, el cual este año transitó del récord de altas temperaturas en julio, y actualmente las bajas temperaturas, frentes fríos y lluvia, afectándola especialmente por su edad avanzada.


“Cuando hubo calor parecía infierno, ahorita el frío está feo, nos pega en todos lados. Ya uno, pues ya anda muy desanimado porque no hay ni ventas, no nos ayudan para nada, se olvidan como autoridad de nosotros”, lamenta la comerciante.
“Somos alfareros, pero no trabajamos otras cosas que pudiéramos vender también, no podemos porque no hay ventas.
Yo quisiera pedirle al Gobierno que nos ayude, pues que venga y vea a los que estamos más pobrecitos, porque pues hay gente que sí tiene, como por ejemplo los demás que se metieron en un préstamo, yo no me quise meter porque pues como yo ya estoy sola, esta fue la única herencia que me dejó mi esposo, y pues no, no quiero yo echarme compromisos porque pues yo sola no puedo pagarlo”
Victor Irepan»

Otro de los más afectados es Víctor Irepan, quien es un artesano y comerciante afectado por el incendio, tras más de 20 años de labor en el mercado, y lamenta haber perdido no sólo su mercancía sino toda su inversión para poder comerciar sus artesanías. Hoy vende pasteles para recuperar su sustento.


“Mi local era de artesanía, vendía especialmente platos, ahorita me quedé sin nada. Ahora estoy empezando a vender otras cositas para poderme alzar, porque tenía yo lo que eran platos, cazuelitas, molcajetes, metates, todo eso, pues todo se me echó a perder, todo.
No me dejaron sacar nada, a unos compañeros sí los dejaron sacar alguito de lo que todavía de aquel lado se salvó, pero a nosotros pues no, no quedó nada. Automáticamente todo se me perdió. Ahorita trato de vender algún pastelito, algo, vender unas cositas”
Víctor califica que no existe una recuperación para él, pues todo lo que está ganando actualmente lo debe al municipio gracias al préstamo que se hizo a algunos afectados, incluyéndolo a él.


“Empieza ya la temporadita de diciembre, pues ojalá que Dios quiera, como ya hay gente, pues hay un poquito más de movimiento, y gracias a Dios hay un poquito más de venta, se empezó a mejorar tantito. Ojalá que se nos mejore.
Necesitamos ayuda, la verdad que ahora sí nos quedamos, digamos, en el suelo, por lo mismo que perdimos todo.”
Ernesto Reyna»


Ernesto Reyna es un comerciante de toda la vida, actualmente de 35 años, dedicado a la artesanía en carrizo.
“Casi nací en el mercado Independencia”, bromea sobre el tiempo que se ha dedicado él y su familia al comercio.


“al final de cuentas es algo que traemos ya por generaciones. Yo soy una tercera generación, heredado pues por mi abuela, mi mamá, y luego enseguida mi familia. Después de esa cuestión del incendio, volvemos a una realidad muy incierta, porque después de tener que iniciar de cero, sí es sí, es un poco complicado. Fuimos 155 afectados y todos fuimos afectados al 100%. No hubo un solo local que se salvó de los que alcanzó el fuego.”


Reflexiona que el apoyo que recibieron no sólo fue insuficiente, sino ineficiente, pues el cheque por 7mil pesos no tuvo fondos por cinco días, y fue entregado quince días después del desastre.
“Nos sentimos como títeres del gobierno, porque vaya, somos ciudadanos y somos los que hacemos que ellos lleguen a ese puesto, para que luego cuando necesitemos, nos den la espalda, pues no, no se nos hace justo.


Somos artesanos y nos tienen en la boca del lobo, o sea olvidados, cuando deberíamos de ser la parte principal de un mercado, de un área principal como una parte representativa del Estado, pero pues no sé, a veces creo que eso no lo analizan ellos a veces.”
El joven comerciante cuenta que el regreso a las instalaciones interiores del mercado está pronosticado para mayo del próximo año, pero él lo duda, pues la construcción del estacionamiento duró un año y ocho meses, y considera que su reconstrucción tras la demolición durará mucho más, preocupándose por la situación de los comerciantes.


Invita a la ciudadanía a “que hagan barrio, aquí estamos, que vengan, consuman lo que Michoacán produce ahora sí, como se dice en el comercial. Aquí vamos a estar hasta que nos vuelvan a restablecer en el estacionamiento, y al Gobierno, pues que de verdad se ponga a trabajar, que no nos sigan dando atole con el dedo y que se pongan a hacer su trabajo, no pedimos otra cosa más que hagan su trabajo como debe de ser, no a conveniencias y beneficiando a ciertos grupos.”

(Foto | Irene Valdivia)