Morelia. Mich. | Alberto Infante/Acueducto Noticias.- Hace 50 años no se imaginaba que su trabajo fuera convertirse en su pasión, Don Juan, originario del pueblo de Cherán, se encontraba mostrando sus artesanías en el nuevo Tianguis Artesanal de Occidente.
Al caminar sobre el Tianguis noté un pequeño letrero que decía “Bienvenido al puesto del tío Juan”, al acercarme pude notar el excelente trabajo del artesano un hombre de mirada cansada, pero de sonrisa alegre.
Lo que mas resalta a la vista son los coloridos trabajos del artesano, las pirinolas de las cuales se sentía muy orgulloso Don Juan, añadió detalles sobre cómo se trabaja la madera, siendo una de las partes más importantes el lijado.

Con orgullo nos cuenta, mientras suspira, que hace la labor de pintar estas pirinolas, las cuales debe colocar en el torno para agregar los tan llamativos colores, entre rojos y azules, o de color natural al cual solo barnizan.
La madera que más utiliza se llama “Madronio” una madera muy suave y que permite trabajar en ella las distintas artesanías que presenta Don Juan, una madera de color blanquecina.
Mientras sostenía una de sus pirinolas para después lanzarla a la mesa la cual comenzó a girar tan bellamente que parecía que estaba quieta, suspendida, como si se hubiera sumergido en un trance, como si se hubiera quedado en un limbo del cual no quería salir.
Mientras la pirinola seguía girando en la mesa, Don Juan nos contaba sobre otro de los juguetes que tenía presentes, los “baleros”, un juego que yo veía a mi abuelo disfrutar cuando yo aún era un niño.

Don Juan cuenta, “para que la madera quede bonita y no se agriete tenemos que cocerla, hervirla pues para que tenga esa consistencia y que dure mucho más”, esto para crear los vistosos baleros con unos rollos de madera, que puede variar, mientras el vecino del puesto de a lado confirmaba las palabras de Don Juan “si es cierto, es un trabajo muy bonito”.
Los baleros de distintos tamaños, colores y formas, inclusive hay unos en forma de copa que son los que utilizan los niños para comenzar a jugar y divertirse, ya cuando dominan estos pueden pasar al tradicional que es mucho más complicado.
Don Juan rememora, como han ido cambiando los niños, pues “ahora no dejan el celular, esos niños con los años van a tener problemas de la vista”, asegura que estos tianguis sirven para que los niños y los jóvenes dejen de pasar tanto rato en los celulares, y descubran estos juguetes.
Entre risas y platica procedió a mostrarnos los tradicionales trompos, hechos con madera de pino, la cual tienen que dejar secar en la sombra, para que no se agriete y puedan trabajar con ella, Don Juan nos relata que le han pedido muchos tipos de trompos de diferentes tamaños y colores.

Cuenta como una ves le pidieron un trompo muy grande el cual tuvo que acomodar en una porta lapiceros para después ponerle mas trompos pequeños alrededor, contaba con orgullo Don Juan.
En otra de sus facetas Don Juan, me mostro un excelente rodillo para masajes, el cual el mismo utilizó con alegría en su rostro; la platica se hacía amena con Don Juan, oriundo de Cherán nos cuenta como su paso por el trabajo en el taller de un vecino, convertido en maestro para él, fue el detonante para hacerse a un lado y empezar por su propia cuenta.
Don Juan ahora ya convertido en un artesano, muestra con orgullo y alegría, su colección de juguetes, considerados arte con el cuál grandes y pequeños pueden disfrutar de maravillosos ratos de diversión, agradeciendo ser invitado al Tianguis Artesanal de Occidente diciendo “Que bueno que nos dan estos espacios de aquí”.






