Morelia, Mich.| Acueducto Noticias/ Zayda Solís.- El santuario de Guadalupe (Templo de San Diego), es una construcción que por su aspecto exterior austero, pareciera que se trata de un edificio sencillo, sin embargo, es grande la sorpresa de quienes por primera vez entramos a este edificio religioso.
En la capital michoacana no hay otro edificio como este, el colorido de los elementos simbólicos en su interior, deja con la boca abierta a los visitantes, el gran detalle de las flores y demás elementos decorativos, nos habla de la maestría de sus constructores.
El historiador Moises Guzman Perez, en su artículo El Santuario de Guadalupe en 1761, en la revista Tzintzun, nos menciona detalles que son poco conocidos.
Este Santuario se comenzó a construir en el año 1708, para efectuar la construcción fueron necesarios 8 años. Para 1716 estaba concluido.

Aunque se desconoce cuánto costó la obra, lo que sí se sabe es que estuvieron involucrados dos arquitectos mulatos: Diego Duran y Tomas de la Huerta. Prestigiados alarifes de la época, que en años posteriores también se encargaron de darle mantenimiento al santuario.
Gracias a un documento encontrado en el Archivo Histórico “Casa Morelos” de esta ciudad, se sabe quienes fueron los arquitectos y otros detalles interesantes sobre las disposiciones que se establecieron para llevar a cabo la obra.
Por ejemplo, sabemos que desde un principio se estableció que el altar mayor seria en color dorado, se colocaria un lienzo de la Virgen María con una vidriera de “vidrios finos”.
“El púlpito de cantería, labrada con toda curiosidad, su escalerita de madera y tornavoz de lo mismo, con una laminita del mismo Dios, su marquito de color y extremitos dorados”.
Sin duda, en este documento podemos notar el cuidado y esmero que hay detrás de la construcción de este templo que hasta la fecha causa admiración.
Además, destacar el trabajo de los albañiles, canteros y artistas involucrados, en esta obra que ya tiene más de 300 años de existencia y en la cual podemos ver el trabajo de las manos trabajadoras de mulatos y mestizos que vivieron en la antigua Valladolid, hoy Morelia.

El santuario de Guadalupe, es una joya arquitectónica en la cual todavía podemos ver el fervor con que los peregrinos llegan los primeros días de diciembre a rendir culto y amor a la Virgen María.
Lee el articulo del historiador Moises Guzman Perez para que conozcas a detalle las disposiciones que se establecieron para la decoración de este impactante templo: http://www.tzintzun.umich.mx/index.php/TZN/article/view/1488/1532





