Morelia, Mich. | Acueducto Noticias / Irene Valdivia.- En una colaboración entre la Comisión Estatal de los Derechos Humanos, la librería Traspatio y la colectiva transfeminista Lxs Chicxs de LaVanda, presentan el libro de la biotecnóloga Lu Ciccia.
La científica presentó ante un público principalmente conformado por estudiantes de secundaria, sus cuestionamientos que la llevaron a sus investigaciones alrededor del entendimiento del funcionamiento del cuerpo sexuado, las diferencias sexuales y las cargas sociales del género aplicadas sobre esta naturaleza.
En su libro, ella critica al discurso neurocientífico alrededor de la diferencia sexual a través de las epistemologías feministas, proponiendo mecanismos para descifrar los prejuicios humanos colocados sobre la ciencia que darían lugar al binarismo de género, y explicando cómo los feminismos pueden ayudar a desmontarlo.
Los jóvenes comenzaron a murmurar ante la revelación de la científica de cómo el cerebro de las personas puede cambiar según situaciones sociales.
«El cerebro cambia según las enseñanzas. Incluso el cerebro de una persona que aprende a tocar el piano es diferente al de otra persona que no lo toca.



La crianza con roles de género es una forma de enseñanza que hace pasivas a las niñas y hace que los niños se muevan más, y eso tiene un impacto biológicamente, no al revés, no es una diferencia natural, es una diferencia social que se expresa en la biología. Si hay una diferencia entre el sexo de hombres y mujeres ésta es social, no natural.
Que te den una muñeca y ahí te sientes a jugar con ella es una enseñanza sobre inmovilidad, porque una niña podría tomar esa muñeca y salir a correr con ella pero los roles de género no lo permiten.
La creatividad está orientada a la movilidad de ciertos cuerpos y a la pasividad de otros, y eso se expresa biológicamente,» explicó Ciccia seguido de varios ejercicios que impulsaron a los jóvenes a observar sus cuerpos siguiendo los prejuicios explicados por la científica.
Lu Ciccia no se limitó a explicar los prejuicios dentro de la ciencia motivados por el género, sino también su conjugación con prejuicios sobre la raza, y cómo estos impactan sobre percepciones sociales de la raza, materializado en políticas, como el trato a las deportistas negras en competencia con deportistas blancas bajo la sospecha de ser personas intersexuales o trans y ocultarlo, justificado en sus diferentes niveles hormonales naturales en contraste a los de personas blancas.

«Es de las mujeres cis negras deportistas de quienes es sospechado su género y su sexo, y son quienes eventualmente son intervenidas en su biología para suprimir sus niveles hormonales porque hemos creado una imagen del sexo que es blanca y que es vigilada desde el ojo blanco, porque de las personas blancas, como las deportistas blancas, de ellas no se sospecha su sexo.», puntualiza la científica sobre esta discusión viva en el mundo de los deportes, como el caso de la corredora negra Caster Semenya, quien ha sido acusada ocultar ser hombre debido a sus niveles hormonales naturales.
«La crítica al discurso científico debe hacerse no solo con la perspectiva del género sino también racial, perspectiva negra», comenta Ciccia para finalizar su reflexión.
«Cuando decimos ‘sexo mujer’ es legitimar un ‘cerebro mujer’, y eso es legitimar un discurso sexista donde las mujeres naturalmente tenemos aptitudes diferentes a las de los hombres, y una inteligencia diferente», refiere la científica abordando algunos de los discursos feministas que naturalizan el género y lo convierten en sexo, discurso que también cuestiona en su libro.
Finalmente, la autora ofreció una firma de libros para los asistentes en las mismas instalaciones, y compartió pláticas breves con el público.





