Crónica | Entre catrinas y catrines, noche de terror

Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/ Jaqueline Espinoza.- Al caer el sol y con la luna de testigo, las calaveras salieron de sus tumbas, Morelia se inundó de huesos y atuendos elegantes por todos lados.

En punto de las 6 PM, participantes del gran desfile de catrinas, así como los curiosos que llenaban las banquetas de la Avenida Madero, compartieron una gran velada.

Este primero de noviembre, día en el que comienzan a bajar las almas de los fallecidos para convivir con los vivos, un gran desfile de los vivos que se dizfrazan de muertos no podía faltar.

Sombreros enormes y vestidos ampones comenzaron a circular por el primer cuadro de la ciudad, esa en la que la luz rebota en las esquinas de la cantera rosa y le da un toque colonial.

Según la creencia de muchos mexicanos, este día, en el que los muertos vuelven al mundo de los vivos, los disfraces ayudan a que no se distinga quiénes pertenecen a él y quiénes no.

En aquel largo recorrido, niños, niñas, mujeres y hombres disfrutaban el dar felicidad a quienes observaban y posaban a cada paso que se les tomaba foto.

Los claxons de los autos que iban también en el recorrido sonaban paulatinamente y esto generaba interés de los que iban circulando cerca.

La tan esperada llegada tuvo lugar alrededor de las 7 PM, ahí la larga fila de desfilantes se desvaneció poco a poco desintegrando la marcha en honor a los difuntos.