Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/ Carolina Nambo.- Entusiasta, seguro y sumamente bromistas es como se le puede ver a Raúl Pérez, originario de Los Cabos e integrante del Colectivo de la Diversidad Sexual (Codisex).
Que amablemente cuenta lo que es para el ser parte del colectivo y las problemáticas a las que a diario se tienen que enfrentar.
«Iniciamos hace 18 años, al notar ciertas situaciones dónde no éramos incluidas, dónde no teníamos voz ni voto y justamente empezamos a ver los movimientos de otras ciudades y decimos que era momento de organizarnos y luchar».
Su búsqueda de un piso parejo es a diario, tanto en grupo y personalmente enfrentándose a burlas y críticas de la sociedad.

¿Cuáles son las problemáticas a las qué se enfrentan diariamente?
-Son muchas cosas pero principalmente son los crímenes de odio, los discursos de odio, yo siempre he dicho que los discursos de odio son la antesala de los crímenes. Si una persona se atreve agredir verbalmente probablemente lo hará físicamente.
Además de ello, uno de los más importantes, es el poco interés que los gobiernos tienen en desarrollar políticas que sean igualitarias en todos los aspectos.
«Hay poblaciones que vivimos en desventaja históricamente por eso es importante dar ese impulso a los derechos humanos de cualquier población «.
Su motivación de luchar
Explica, que al estar cursando la primaria siendo tan solo un niño de siete años, tuvo que pasar por una situación muy triste que lo marcó durante varios años.
La maestra que estaba frente a grupo lo hizo sentir vulnerado no solo como un niño sino como un ser humano.
«A los siete años yo no sabía qué era una persona LGBTTTIQ+, con siete años no sabes que eres y me sentí violentado por parte de maestra, porque habló con mis papás para decirles que yo no era normal».
Por el hecho de no jugar con niños y no practicar jugos que la profesora consideraba eran para hombres, fue señalado.
Eso provocó que su luz fuera apagada y su forma de ser cambiará por años.

Detrás de una puerta
Las palabras que su maestra utilizó diciendo que no era normal, provocaron que durante años escondiera lo que es como ser humano.
«Sentí que tenía que esconder lo que soy, así lo hice durante mucho años, hasta que tuve el valor de abrazarme, reconocerme y entender que está bien lo que soy».
De esa manera empezó a caminar por la vida con seguridad y siendo visible con su personalidad y su forma de vestir.
«Todo es una lucha diaria, porque la expresión de género en ocasiones le molesta a muchas personas que no se sienten contentas con esto».
El lidiar con las faltas de respeto
Cómo lo cometa el pasar por ese proceso es una lucha cotidiana, tener que enfrentar chistes, criticas chiflidos y hasta ofensas verbales».
» Siempre están los chistes, bromas hasta las mentadas de madre».
Su consejo es tener seguridad como ser humano
Cualquiera que pase algo similar, debe de sentirse segura consigo misma y manifestarlo, para lograr un cambio.
Para Raúl, la ropa no tiene genero y no es necesario darle una connotación, porque desde ahí inicio la discriminación.
«Yo me identifico como una persona no binaria fluyó de manera muy cómoda dentro de los dos géneros».





