Morelia/Julieta Coria
Una de las figuras emblemáticas de país, Cuauhtémoc Cárdenas Solórzano visitó la ciudad de las canteras rosas, para recibir un reconocimiento por haber fundado el Instituto Michoacano de Ciencias de la Educación IMCED.
Ahí, impecable, de traje oscuro, camisa blanca y corbata guinda, en un insuficiente espacio en el auditorio principal sede del IMCED, el hijo del General Lázaro Cárdenas del Rió habló en esencia de la educación.
Con el semblante siempre serio e inexpresivo, el Ingeniero permaneció atento, sentando, firme como una roca, muy serio en todo momento, ante un discurso por parte del director del instituto, que no dejada de elogiar y agradecer la presencia de tan importante figura política.
Al concluir el discurso, el orador se la palabra al Ingeniero Cárdenas, éste se levanta, observa a los presentes y se dirige al micrófono. Todos a la expectativa, fotos y más fotos. Al fondo, las el asombro de los jóvenes estudiantes, acapararon la mirada de todos.
«Se requiere en nuestro país una profunda y verdadera reforma de todo el sistema educativo, no basta en esta reforma que se ha venido impulsando en estos últimos años, dentro de un conjunto de reformas estructurales, que no toca los aspectos fundamentales de la educación, y si en muchos aspectos vulnera las condiciones de trabajo y las oportunidades del magisterio en su conjunto», dijo el ingeniero, seguido por un prolongado aplauso que interrumpió su breve y concreto discurso, así fugaz y efectivo, concluyó.
Inmediatamente después de concluir, la prensa y los invitados corrieron a alcanzarlo para buscar la foto, la entrevista el simple momento de tenerlo de frente. Luego la develación de la placa y la firma en el libro de invitados, para el grande Cuauhtémoc.
Los minutos pasaban, el calor se incrementaba y a lo lejos, muy lejos apenas se veía el rostro de Cárdenas, ¡”déjenlo pasar”!, pedía la gente, ansiosa por saludarlo, mientras la prensa lo cuestionaba.
En aquel lugar, apenas cabía un alfiler, foto, foto, pedía y el ingeniero caminaba rumbo a su camioneta en donde ya lo esperaban para partir. Sin mostrar una sonrisa, desapareció, el último adiós y así, a su camino dejó el agradecimiento de los seguidores que orgullosos gritaron; ¡Gracias, Ingeniero Cárdenas, gracias por todos lo que nos dejó”!.





