La historia de hoy | Miriam Hueramo, más de medio siglo endulzando vidas

(Imagen: Especial)

Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/ Jaqueline Espinoza.- Entre obleas, ates, mezcal y artesanías, un rostro sonriente y cabello color rojo resaltan en el fondo de uno de los locales del muy conocido Mercado de Dulces, ahí Miriam Hueramo ha pasado toda su vida, desde que su madre inició con el negocio.

La señora rememoró que hace más de 60 años su madre emprendió la venta de tortas y tostadas en Morelia, le iba bien, pero sin tener ciertamente la idea de cómo pasó, pronto el negocio se volvió de dulces típicos de Michoacán y en específico de Morelia.

«Este fue un legado que me dejó mi mamá, fue en 1968, aquí nací, aquí crecí, aquí está mi hija, esto ya es de familia, de generación en generación, yo creo que más que un dulce es ofrecerles parte de una tradición».

La mujer tiene la idea de que no vende solo un producto que pueden encontrar en cualquier lado, sino recuerdos de la infancia, conocimientos de las tradiciones de Morelia y toda una experiencia y degustación de sabores.

De los dulces que siempre les vende a los turistas son las morelianas, los ates, las palanquetas, cocadas y el mezcal de sabores, pues son indispensables si visitan el lugar.

A la edad de 19 años la creadora de la larga trayectoria emprendió lo que sería el sustento para ella y sus hijos, que ahora maneja Miriam y espera que su futura descendencia mantenga con vida.

«La gente de Morelia es la que menos nos visita pero yo les digo que les inculquen a sus hijos el comer un ate, el comer una moreliana, una cocada, porque son más que dulces con químicos y esto es más natural, es recordarle a la gente que seguimos aquí».

Miriam comparte que adquieren los dulces y mezcal de empresas de Morelia de las cuales dependen muchas familias, por lo que la compra de uno de los artículos de su puesto significa más venta también para aquellos que los fabrican.

Sonriendo y con añoranza menciona que hay que inculcar más las tradiciones y consumir los alimentos y bebidas que se producen en la ciudad o el Estado.

Cada uno de los dulces que ella vende le recuerdan a un momento de su vida y es lo que quiere dejarle a su hija. La moreliana con nuez le recuerda a sus tiempos de adolescente y el ate de guayaba al proceso de su embarazo.

Esos recuerdos son los que se quedan y que más allá de ser solo un dulce, se vuelve historia.