Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/ Jaqueline Espinoza.- Con lágrimas en los ojos y un nudo en la garganta una madre narra la compleja situación y la incansable lucha que ha tenido que enfrentar junto a su hijo quien tiene cáncer y perdió una de sus piernas.
Lucía Elizabeth Cruz Castillo, tenía una vida normal, como cualquier ama de casa, sus dos pequeños siempre fueron y siguen siendo el motor de su vida, pero pronto llegó una triste situación que le cambió el rumbo por completo.
Su hijo, el más pequeño, con tan solo 7 años de edad sufrió un accidente que tiempo y varios estudios después sería la razón por la que le diagnosticaran cáncer y lo dejaría en silla de ruedas.
«Él empezó apenas en enero, todo fue a causa de un balonazo, estaba jugando fútbol y le pegó la pelota en la tibia y de ahí empezó, no sé si lo traía, no sabía, desconocemos, pero apenas empezó en mayo me lo acaban de desarticular y si es difícil, no es la vida que él llevaba ya, tanto como para él, como para nosotros es muy difícil» dijo la madre.
Lo que parecía un simple partido, terminó siendo un accidente que derivó en un dolor constante en la pierna y posterior a realizar análisis médicos, se dieron cuenta que era cáncer lo que el pequeño tenía.
Aún no han podido descifrar los médicos desde cuándo el niño tenía la enfermedad, ni cuál fue en sí la razón por la que ese balonazo pudo haberla «despertado» por lo que sigue bajo chequeos constantes.
«Nunca tuvo síntomas, ni molestias, todo fue que estaba jugando con su hermano, con la pelota de reyes y le pegó y se desvaneció, le empecé a untar vaporub, pomadas, pero no desaparecía el dolor, lo llevo a qué le hagan una radiografía y aparece que tiene un tumor, pero no sabían que clase de tumor, aquí en Morelia ya sale que es maligno»
Los originarios de Apatzingán, Michoacán, viajaban constantemente a la capital a tratar de averiguar cuál es la situación del pequeño, pero desde hace tiempo ya se quedaron de planta en Morelia pues ir y venir de un municipio a otro implicaba gastos de hasta 3 mil pesos en cada visita.
La familia, el padre, la madre y el hermano mayor le dan todo su apoyo al miembro de la familia que ahora más lo necesita, tratan de animarlo y hacerle ver qué, aunque ya no tenga su pierna derecha, puede seguir siendo feliz y lograr grandes cosas.
Los ojos cristalinos de Lucía no pudieron evadir la mirada al momento de la entrevista y con un gran dolor que reflejaba su rostro, continúo narrando cómo ha sido para ella ver a su propia sangre sufrir tanto.
«Creerás que yo misma ni sé de dónde saco fuerza para dársela, no te digo que no, siempre hay un momento en donde me derrumbó, pero siempre y cuando él no me vea, siento que es de él, al verlo a él de ahí saco la fuerza»
«Él prácticamente de la enfermedad desconoce, él nomás sabe que es una enfermedad, pero de la desarticulación sí fue un shock porque no sabía que iba a hacer sin su patita y lloraba, pero pues vamos a conseguirle su prótesis».
La enfermedad no solo ataca al niño, sino a todos a su alrededor, a sus parientes, aquellos que un día lo vieron correr y hoy sentado en una silla de ruedas, pero es así como ha logrado ser un ejemplo de persistencia y voluntad, incluso para sus padres.
La amorosa madre pide a más mujeres que como ella están pasando por lo mismo que no se desanimen, que es un proceso largo y deja secuelas pero que con la fe todo va a salir bien y su hijo volverá a sonreír.








