Morelia, Mich. | Acueducto Noticias/ Jaqueline Espinoza.- Entre llamas y desesperación Carlos ha entrado a los lugares de los que todos siempre quieren salir, los incendios, aunque es un hombre de carne y hueso como todos los demás, para muchos se ha vuelto su ángel salvador.
Carlos Alberto Vargas es un padre de familia que todos los días sale a buscar una mejor vida para sus hijos, sale a trabajar a jornadas arduas, pero su trabajo no es uno común, él es bombero y arriesga su vida entrando entre las llamaradas para mantener a todos a salvo.
«Nosotros tenemos que salir a diferentes municipios, no solo aquí en Morelia, sino todos los municipios del Estado de Michoacán, combato incendios de vehículos, casa habitación y aunado a eso también rescates de personas, de animales y préstamos apoyo en desastres naturales que pongan en riesgo la vida de la población».
Desde 2014, con 28 años de edad, él ha estado presente en la coordinación estatal de protección civil, fue el destino el que lo llevó ahí, pues nunca pensó en dedicarse a ello, pero al anotarse en un curso y comenzar a tomar la capacitación necesaria, le fue agarrando gusto a este trabajo tan arriesgado pero gratificante.

Con camisa blanca, portando su sombrero, placas y logos que lo acreditan como persona capacitada para ser bombero, el hombre de cabello negro que por unos momentos sostenía a su pequeño en brazos, habla de su empleo con una sonrisa en el rostro.
«Yo siempre he sido una persona que en cuestión de trabajo siempre me ha gustado la actividad, no soy persona de escritorio, de actividad física, me llamó la atención la actividad y la labor que ejercen los bomberos, así como el respeto que conlleva estar de este lado y lo que te proporciona la ciudadanía cuando saben que eres bombero» expresó.
El punto más difícil para él, son los rescates de menores de edad, ya que al ser tan pequeños no es tan fácil que sigan indicaciones, lo cual complica la situación.
En sus más de 9 años sirviendo al Estado, a su gente y a el honor que este empleo le da, la experiencia que nunca se le olvidará y más lo ha marcado es la de su primer emergencia atendida ya que el desenlace de este hecho no fue positivo.
«Mi primer servicio ya incorporado como bombero fue una voladura de un camión limonero donde desafortunadamente el chófer pereció y lo tuvimos que buscar por partes, ese fue mi primer servicio y el que más me marcó por la impresión que me dio, ser el primer servicio y que haya habido un fallecido».

Carlos destacó también el incendio de las fábricas en ciudad industrial como un accidente que lo marcó hasta el día de hoy ya que fueron muchas horas de trabajo entre empleados estatales y municipales.
La familia del salvador de vidas, al principio se preocupó por el peligro, los riesgos a los que se enfrentaría, pero al él mencionar que es lo que le gusta hacer y tiene pensado hacerlo toda la vida, ellos entendieron que su destino era arriesgar su vida para salvar la de alguien más.
Aunque tiene ya muchos años en la corporación, Carlos comparte que no ha tomado capacitación constante, ya que en Michoacán no se tiene la cultura de la capacitación, quienes quieren mejorar, lo hacen con la práctica o ellos mismos tienen que buscar cómo y dónde aprender a ser mejores, tiene que ver con el nivel que cada uno busque de manera personal.
Al principio los sentimientos en él al ir a una emergencia eran de nerviosismo y temor, ahora se ha transformado en adrenalina, misma que ha tenido que aprender a controlar ya que él es el jefe de turno de la coordinación estatal de protección civil y es quien toma decisiones en momentos críticos.

Un héroe sin capa, pero con gran entrega es el que espera todos los días la llamada de emergencia para ir en busca de aquello que asecha la vida de un michoacano.





