Morelia, Mich. Acueducto Noticias/Carolina Nambo. – José Camacho, que como hombre taxista sabe que en sus manos al estar detrás de un volante todos los días es un riesgo, no solo para él sino, también para quienes se suben abordo como pasajeros.
“Todos los días vivimos en riesgo al estar manejando, nunca se sabe que puede pasar”.
Antes de llegar a recorrer las avenidas principales de la ciudad moreliana, sus días trascurrían trabajando como jefe de meseros, en lo que fue el Hotel Virrey de Mendoza.
“Antes era capitán de meseros en el Virrey de Mendoza, trabaje muchos años en eso hasta que lo cerraron y nos despidieron a todos, sin darnos esperanzas de regresarnos el trabajo o reubicarnos”.
Desde muy joven comenzó a trabajar como mesero en pequeños locales, hasta que al pasó de los años se empleó en restaurantes más grandes. José cuenta que le hubiera gustado ser contador.
Un sueño que dejó inconcluso
Aunque se siente bastante orgullo de haber empezado a laborar desde muy jovencito, lamenta lo triste que fue para él no poder seguir estudiando.
“Quería ser contador, cuando empecé a trabajar como mesero, me gustaba ayudar al momento de hacer las cuentas, siempre estaba a muy atento en todo eso en revisar los números en mis ratos libres, me gustaba ordenar documentos y ayudar al encargado de llevar la contabilidad”.
Aunque trabajo para tratar de estudiar no le fue posible y al pasó de los años dejó de lado esa ilusión.
De mesero a taxista
Con el cierre del emblemático hotel Virrey de Mendoza ubicado en el Centro Histórico de Morelia, tuvo que empezar de cero dejando solicitudes en diversos restaurantes, fueron pocos en los que obtuvo una respuesta y el sueldo que le ofrecían era muy bajo.
“Estuve trabajando en Panoli qué fue dónde me ofrecieron un poco más de pago, pero duré poco ahí”.
Al dejar Panoli y sin tener más opciones de empleo, tomó la decisión de entrar como taxista.
“La vida me puso aquí, así que no tengo más que agradecer qué ya tengo este trabajo”.
-¿Cómo le ha ido durante estos meses con la llegada del servicio particular de Uber?
-La competencia es así, tenemos que emparejarnos con ellos, en la limpieza, servicio y atención”.
Los primeros meses como taxista
Aunque lleva poco tiempo como conductor, los primeros días fueron los más difíciles al no saber andar por todas las calles con rapidez, tener que lidiar con los peatones, que, en ocasiones llegar a cruzarse las calles si tener cuidado.
“Lo más difícil fue acostumbrarme a que la gente se atraviesa donde sea, es complicado, no esperan a que se cambie el semáforo”.
Otro aspecto complicado fue el tener que acostumbrase a su nuevo horario, ya que, como taxista, tiene que estar casi siempre en las calles y pasa poco tiempo en casa.
“Fue difícil estar fuera de mi hogar en diversos horarios, o comer en la calle y rápido porque de pronto puedes estar estacionado y te puede llegar un pasaje”.
José comparte que la vida se tiene que ver y vivir con optimismo a pesar de todas las adversidades, por esta razón se siente feliz, al tener un nuevo empleo que le dio un giro a su estilo de vida anterior, pero, es una gran alternativa para llevar el sustento de su familia”.
“La vida así es y yo le digo a los jóvenes que el futuro no se ve muy fácil, pero, hay que ponerle siempre empeño a todo lo que hacemos”.





