Morelia, Mich. | Acueducto Online/Carolina Nambo.- La ciudad de Morelia cuenta con el gran mercado “Valentín Gómez Farías” mejor conocido como el mercado de dulces, fundado en 1968.
Los primeros puestos de dulces, años atrás se encontraban en los portales cercanos a la Catedral, desde ese entonces su mamá inicio con el negocio de la venta de dulces tradicionales.
“Si usted se fija, esa señora que está ahí, en esa foto era mi mamá. Ella venía desde los portales, desde que los reubicaron aquí en el mercado, ella venía desde allá, este es el legado que ella me dejó”.

Para el año 1968 los locatarios fueron retirados de los portales y colocados en lo que hoy se conoce como el mercado de dulces. Miriam recuerda con mucho cariño, que su mamá inicio con el negocio muy jovencita.
Sus recuerdos están enmarcados por los corredores que son parte del mercado, a partir de su nacimiento. Un 14 de septiembre del 68, se abrieron las puertas al público y un mes después nació Miriam “ellos se cambiaron el 14 de septiembre y yo nací un 7 de octubre del mismo año”.
Aunque estudió y por un tiempo se dedicó a trabajar fuera de la ciudad, decidió regresar a seguir con la tradición de la venta de dulces típicos.
“Ya tengo yo aquí de fijo, 32 años la edad de mi hija…”
-¿Aparte de los beneficios económicos qué más le ha dado este local que viene de una herencia familia?
-Mire que le digo; pues este es el legado de ella, es un negocio noble de aquí hemos salido adelante trabajando, todo ha sido trabajando a base de mucho esfuerzo.
Quienes son dueños de estos locales, no pueden darse el lujo de cerrar ni un día. Como ella misma lo cuenta “aquí se trabaja un día sí y el otro también”, pero, aunque se debe que laborar los 365 días de año.
Para Miriam, es muy gratificante su trabajo, pues su sonrisa expresa el agradecimiento y cariño que siente hacia su comercio, mismo que envuelve tantos recuerdos.
Por ello espera que su única hija, siga en el futuro a cargo del negocio “solamente tengo a mi hija, que aquí está también(..) aquí nació, aquí creció y aquí sigue”. Además de darles un beneficio económico, es parte de una hermosa tradición familiar.
Para Miriam y muchos locatarios más, el mercado es como su casa, la mayoría de los actuales dueños, son hijos o nietos de quienes iniciaron con la venta de los dulces típicos en la ciudad.
“Este mercado tiene mucha tradición, porque no solamente es mi caso es el caso de muchos compañeros de aquí, que ha sido trasmitido de generación en generación.

Su hija es la tercera generación y algunos de sus compañeros ya son parte de la cuarta generación, que se ocupan un local heredado por parte de algún familiar.
Mirian explica que, aunque el mercado es parte de los lugares más visitados por extranjeros, es triste que los morelianos que transitan a diario por las calles aledañas, no suelan acudir. Desde su punto de vista, es importante que consumas los productos, con ello ayudan a las familias de más de 170 locatarios para que mantengan en pie los negocios.
Que como mencionó, vienen de generaciones pasada y son una parte sumamente importante para Morelia, “no somos un mercado somos la cara de Morelia al turismo, siempre lo he dicho”.

Por lo que espera que los morelianos se acerquen más a diario y puedan recorrer a lado de sus familias y amigos, no solo el área donde se ofertan dulces, también que conozcan y admiren el trabajo de los artesanos.
“Hay una riqueza cultural muy grande, si ustedes van al área de artesanías, encuentra pues desde el trompo, el balero, el llavero, la chamarra de piel, la guitarra”. Y entre los dulces un sinfín, para poder degustar”.
Con alegría y cariño recuerda algunos dulces que eran de los favoritos de su madre “A mi mamá le encanta el alfajor de coco (…) le encantaba comerse el alfajor a mordidas, ya después en las últimas fechas, fue el rollo de guayaba o el dulcecito de leche, pero cada uno es rico en su especie”.





