Morelia, Mich. | Acueducto Online/ Jaqueline Espinoza.- La sangre de Jesús pintando de rojo su espalda, su notable cansancio y caras tristes de los feligreses al ver el dolor provocado al actor por los duros latigazos que le propinaban, así se vivió el Viacrucis este viernes 7 de abril.
Uno de los sucesos más conmemorados y recreados por la religión católica y cristiana, es la muerte de Jesús, al ser clavado en la cruz por los pecados de todos, así es como se ha contado de generación en generación.
Es por esto que cada año, durante semana santa, se realiza una recreación de lo que sucedió en aquel entonces, donde Jesús fue Juzgado, señalado y torturado.



Esta mañana, en punto de las 11 am comenzaban ya a llegar familias enteras a las puertas de la parroquia «El salvador del mundo» en la calle Ocampo, de la colonia Juárez.
Los pequeños se mostraban emocionados e impacientes por ver la representación y conocer sobre la historia de quien y porqué murió en la cruz.
A las 11:20 am, aproximadamente, se dio la tercera llamada y arrancó el espectáculo, en el escenario montado para la primer parte que tenía pinta de obra de teatro.
Los primeros 40 minutos fueron de esta forma, hasta que llegó la hora que muchos esperan y a otros los hace brotar lágrimas de los ojos, la larga caminata de Jesús, Dimas y Gestas con una cruz de 75 kilos en su espalda.
Con los ojos expectantes sobre lo que hacían los actores,niños, jóvenes y adultos observaban bajo el fuerte rayo del son que no les quitaba las ganas de estar presente en el evento religioso.


Comenzó la caminata en la calle Ocampo con rumbo hacia la calzada Juárez, ahí se dio la primer caída, pues la tradición e historia dice que durante su recorrido, Jesús tuvo 3 caídas por el peso excesivo de la pieza de madera que llevaba en la espalda.
Con ropa desgarrada, machada de sangre, cabello largo y barba tupida, el actor Alfredo, dio vida a una gran divinidad como lo es Jesús.
Fueron aproximadamente 30 minutos de recorrido, pues iban a paso lento, para llegar a la Calzada en donde fue la segunda caída del herido y cansado Jesucristo.
Los latigazos nunca cesaban, eran uno tras otro y dados por varios hombres, humillando y castigando al hombre de la barba larga y la cruz en la espalda.



Cientos de personas de todas las edades seguin paso a paso el camino que guiaba Jesús, Dimas y Gestas, mientras que algunos y algunas no pudieron contener las lágrimas al pensar en lo que el condenado a morir tuvo que soportar.
Así, lo tuvo que soportar también el actor, pues aunque no era con la misma brutalidad, los golpes sí eran plantados en su cuerpo.
La última caída y la más dramática y preocupante llegó, pues es aquí donde el sol ya es insoportable, donde las piernas de quienes cargan las enormes cruces se doblan, donde la espalda pesa y donde la fe se siente perdida.
Después de esa última vez que sus rodillas tocaron el piso, llegó el momento de crucificar a los 3 condenados.



Tres hombres sostenían una escalera mientras un cuarto subía hasta la parte más alta de las cruces en donde iban a ser atados y clavados de las manos.
El primero fue Gestas, el segundo Dimas y por último Jesús, este fue clavado y atacado con la cruz recostada en el piso y después lo levantaron para colocarlo en medio de sus dos compañeros.
Así, con los tres hombres sufriendo el dolor físico y emocional, se quedaron por largos minutos muestras los feligreses los observaban desde el pie del escenario.






