A tres años…

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Morelia/Redacción

A tres años del levantamiento de autodefensas en la región de Tierra Caliente y de la costa de Michoacán, muchos de ellos siguen encarcelados acusados de portación de armas de fuego de uso exclusivo del Ejército, hospitalizados, sirven a las Fuerzas Rurales, otros regresaron a sus actividades y muchos perdieron la vida.

Tras el levantamiento, Michoacán sigue estando lejos de ser un estado de paz y justicia, en algunos municipios de la Tierra Caliente, la población sigue con el temor de los grupos criminales y algunos continúan en lucha para buscar la paz y la seguridad de sus familias.

De acuerdo a un informe de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDII) se detalla que estos grupos se levantaron en armas «ante la inseguridad y la violencia que imperaba en sus en esas comunidades, producto de un actuar impune por parte de los integrantes de un grupo de la delincuencia organizada conocido como ‘Los Caballeros Templarios’, y la omisión de las autoridades en garantizar la seguridad pública”.

El movimiento tuvo un significativo auge a finales del 2013, debido a que los grupos armados empezaron a expandirse, hasta lograr el control de 33 de los 113 municipios del Michoacán. Durante ese tiempo hubo diversos enfrentamientos que cobraron vidas tanto de criminales como de civiles armados.

Durante los primeros meses del 2014, el estado comenzó una cacería contra los líderes de las autodefensas, y con ellos detenciones y acusaciones por parte de funcionarios de seguridad, lo que creo posteriormente la Fuerza Rural Estatal como un cuerpo de la Secretaría de Seguridad Pública y se inició el proceso  de desarme y la transacción a la legalidad.

Sin embargo muchos ‘infiltrados’ del crimen organizado se sumaron a las Fuerzas Rurales entre ellos  Luis Antonio Torres, “El Americano” o Estanislao Beltrán, alias “Papá Pitufo”, ligados a un grupo denominado como “Los Viagras”.

Hipólito Mora, ex líder se la autodefensas, fue quien desde un inicio informó a las autoridades de los posibles nexos entre “rurales” y criminales, pero a cambio obtuvo un enfrentamiento en Apatzingán, en diciembre de 2014, una refriega dejó como saldo 11 muertos, entre ellos su hijo Manuel Mora.

A tres años, la historia y labor de las autodefensas ha desaparecido, sólo algunos municipios continúan de pie, mientras su líder social, continúa en prisión.