Morelia, Mich. | Acueducto Online/ Jaqueline Espinoza.- Por 22 largos años, Mateo ha mantenido limpias las fuentes de las plazas y jardines que adornan la ciudad de la cantera rosa.
Desde muy temprana edad, el señor Rodríguez tuvo que trabajar, pues no tuvo presente en su vida a su madre, ni su padre y tenía 6 hermanos que mantener, él es el mayor y en quien cayó la responsabilidad.
Largas jornadas y desgaste era lo que tenía que pasar para llevar comida a su casa, así lo cuenta el encargado de mantenimiento, durante su adolescencia y parte de la edad adulta, trabajó en la fabricación de mosaicos de piso. Sin embargo, el progreso lo alcanzó y al llegar el vitropiso como una alternativa mejorada para poner en los hogares, las fábricas desaparecieron, perdiendo así su trabajo, el que llevaba desarrollando por 30 años.
“Es un peregrinar cuando no tienes estudios, porque ahorita en la actualidad tienes estudios y te vas a mejores puestos y a mejores lugares” dijo Mateo Rodríguez.
Al ser un adulto, les dio estudios a sus hermanos y ya sabiendo que ellos se podían valer por sí solos, emprendió un viaje. Conoce a su esposa y toman la decisión de venir a vivir a Morelia, pues él es originario de Guanajuato y fue allá donde vivió gran parte de su vida.
La gran llegada a la ciudad de Morelia, fue toda una aventura, un nuevo comienzo y con ello un nuevo empleo, el que tiene actualmente, limpieza de las fuentes de la ciudad. Sus actividades consisten en coordinar los horarios de limpieza de cada una y se limpian de 10 a 8 fuentes diarias. Destapar los drenajes y reparar las grietas también está dentro de su labor.
“En promedio de lavar una fuente es el tamaño de ella, por decir esta de San Francisco que se lleva uno, de una a dos horas y las chiquitas pues en una hora o media hora, si es que no están tapadas porque la mayoría pues sus drenajes a veces no están destapados”, comentó el coordinador de limpieza.
Por el gran número de fuentes que tiene la ciudad, se mantienen constantemente rotando el personal en las áreas, pero a cada una se le da mantenimiento cada 15 días, lo cual es gratificante para Mateo.
Ama su trabajo, pues no siempre está en el mismo lugar, conoce y ve otros paisajes mientras limpia, otras personas y hasta otras expresiones de culturas.
“A pesar de todo lo hago con mucho gusto y me gusta mucho mi trabajo y cada día me esfuerzo más para ser mejor” afirmó gustoso el limpiador.
El señor Rodríguez tiene claro que ese es el empleo que le gusta y quiere seguir haciendo hasta que dios se lo permita, así lo compartió sonriente.
“De aquí no me sacas hasta que me corran si es que quieren, porque de otra manera pues a mi edad ya no encuentras un empleo fácil, si no es de policía es de velador y pues como que eso no, siempre hemos sido gente de trabajo” finalizó el limpiador de fuentes.








