Rocío, tejiendo sonrisas

Imagen/Montserrat Herrera

Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- Aunque creció con su madre tejiendo a su lado, Rocío no agarró un gancho hasta después de sus 40 años.

El gusto adquirido de Rocío ha perdurado y, de vez en cuando, se lamenta por no haber empezado antes a crear arte con sus manos.

«Mi madre toda la vida ha tejido, yo comencé después, ya a mis 40 años, no le agarré cariño sino hasta ahora»…

— ¿Qué es lo que teje?
— Primero empecé con servilletas, manteles, cosas así, después descubrí a los «amigurumis», que son estos muñequitos tejidos, me gustaron mucho más que las tejidos que vemos todos los días.

Rocío, con 70 años, es invitada por el municipio para vender sus amigurumis, personajes a los que ellas les dedica tiempo, esfuerzo pero, sobre todo, cariño.

«Los niños son los que más los llevan, es que son muy lindos, es como crear vida con las manos, me divierto mucho haciéndolo».

— ¿Por qué no tejió desde más joven?
— No lo sé, tal vez mi interés estaba en otras cosas, pero comencé a ver videos en internet y me gustaron mucho estos muñequitos… Me hubiera gustado que mi madre me enseñará más, ¡pero en ese entonces yo no daba una! Todo es práctica, pero ahora recuerdo a mi madre cada que lo hago, es un pasatiempo muy lindo.

Rocío cuenta que, aunque el trabajo de crear amigurumis es cansado, lo que la alienta a seguir bordando son las sonrisas de chicos y grandes al ver a sus personajes favoritos hechos muñecos.