#Michoacán I Guardia Civil, antes que la familia…

Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- Con todos en sus posiciones, el sol atacó sobre el patio de la Secretaría de Seguridad Pública, arrugando el ceño de algunos policías y asistentes en el evento.

El redoble de tambores entonando el himno nacional fue el soundtrack para el alza de la bandera, la cual bailaba con el viento; a su lado, un grupo de niños con globos blancos cerraban sus ojos para observar qué tan alto se elevaba el símbolo patrio.

Del otro lado, el presidente municipal, Alfonso Martínez Alcázar y el gobernador del Estado de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, así como algunos funcionarios, saludaron a la bandera mientras entonaban el himno.

En cuando quitaron la mano del pecho se dio inicio a la Ceremonia de ascensos, condecoraciones, estímulos y recompensas, en donde el cuerpo policiaco municipal se mantenía en firmes, esperando a ser reconocidos.

«Sacrificaron tiempo en familia, dejaron para después el cansancio, no los superó la frustración ni el desánimo, optaron por la superación personal y policial, convencidos de que vale la pena dar más por la institución, por Michoacán y por la ciudadanía», dijo José Alfredo Ortega Reyes, secretario de Seguridad Pública.

Después de las palabras de agradecimiento para la Guardia Civil, comenzó la entrega de reconocimientos: la Guardia Civil marchó en una fila perfecta para presentarse frente al presidium, los cuales les hicieron entrega de la recompensa por su compromiso y esfuerzo. Las caras de seriedad se esfumaron para esbozar un «gracias», saliendo un poco del personaje policiaco, dejándonos ver el lado humano y sentimental de cada uno de los agentes.

El público, el cual estaba conformado por los familiares, así como el presidium aplaudieron fuerte como muestra de honor hacia la Guardia Civil, por su trabajo y su dedicación.Después del evento formal, los policías se acercaron apresuradamente a sus familias, las cuales les entregaron flores, abrazos y besos.

«Estoy orgullosa de ti» se logró escuchar a lo lejos, pero los cariños venían desde tantas partes del lugar que era imposible saber de dónde era.

Fue ahí donde, verdaderamente, se mostraron como lo que son: personas comunes que sienten y aman. Un policía abrazaba amorosamente a su bebé envuelto en sábanas azules, un pequeño recién nacido al que no le quitaba los ojos de encima.

Por otro lado, dos amigas se abrazaban con tal amor que parecían hermanas de sangre.

El momento emotivo se vivió ahí, después de que los funcionarios dejaran de ser el foco. Los policías fueron convocados a las oficinas para finalizar los trámites, pero ellos no se fueron sin, antes, tomarse la foto del recuerdo.