Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- La noche caía mientras los familiares de víctimas de feminicidio, junto con activistas feministas, comenzaban a formarse para marchar pacíficamente por la Avenida Madero.
Desde sus primeros pasos, los coches comenzaban a pitar por el cierre de las calles, pero la masa de gente no detuvo el paso mientras caminaba en silencio.
Las imágenes de Jessica Villaseñor, Samantha y Sofía estuvieron presentes, alzadas con las manos de sus familias que exigían la justicia de sus casos.
Momentos antes de la marcha, la madre de Jessica Villaseñor señalaba al Congreso del Estado por la no resolución del feminicidio de su hija, asegurando que «se han bajado el cubrebocas y se han reído en nuestras caras».



Sus consignas retumbaron por el centro histórico, «Alfonso no me cuida, me cuidan mis amigas; Bedolla no me cuida, me cuidan mis amigas», gritaban con todas sus fuerzas.
A la altura de Palacio de Gobierno, un altar en memoria de las víctimas de feminicidio se hizo presente, el nombre de las más de 200 víctimas del estado se encontraban escritas en cruces color rosa.
La manifestación se puso justo en frente de Palacio y la hermana de Samantha dio un discurso, con la esperanza de no dejar morir el recuerdo de la injusticia que su hermana vivió.
Después, el hermano de Jessica dio unas palabras para su hermana y para todos los presentes, exigiendo justicia que, tras dos años de lucha, no le han dado.
Las activistas comenzaron a cantar «canción sin miedo» y dieron un pase de lista a todas las víctimas de feminicidio.
Después, prendieron de una a una las veladoras del altar, alumbrando la noche triste que Morelia regalaba.





