Morelia, Mich. | Acueducto Online.- Todavía no era la hora de inicio del evento, pero ya había movimiento en el Zoológico Benito Juárez por su quincuagésimo segundo aniversario.
Los invitados de honor pasaron a tomar el desayuno previo a la ceremonia, entre ellos estaba el gobernador del estado, Alfredo Ramírez Bedolla, el secretario de Medio Ambiente, Alejandro Méndez, el secretario de Turismo, Roberto Monroy, y el comandante de la XXI Zona Militar, Francisco Javier Zubia González.
De manera inesperada, el gobernador se retiró del recinto argumentando sobre un vuelo, la prensa se sorprendió puesto que el evento aún no había iniciado, en representación de él, toma su lugar la presidenta del DIF estatal, Grisel Tello Pimentel.
Iniciado el evento, frente al lago del parque, tres animadores vistiendo como guerrero águila, guerrero jaguar y un yaqui de la danza del venado, acompañaban al presídium y por momentos hacían movimientos que invitaban a ser fotografiados.
Luego del discurso de la presidenta del DIF y de directivos del zoológico, se dio el banderazo de inauguración de los nuevos botes de pedales del lago, posterior a eso, todos los presentes fueron invitados a dar los primeros recorridos.
El secretario de Medio Ambiente tuvo un pequeño incidente con los botes, pues al intentar pasar de su bote a tierra firme sufrió un pequeño chapuzón en el pie, por lo que luego de esto se trató de tener más precaución en el descenso de los demás invitados.
Al llegar a la jaula de las leonas, el presídium procedió a cortar el cordón inaugural, las puertas se abren y salen dos grandes felinas, las cuales, al inicio estaban cohibidas por las miradas de tantos humanos, pero poco a poco comenzaron a desenvolverse y jugar dentro de ese gran perímetro semejante su hábitat natural.
Fueron varios minutos en los que prensa e invitados se quedaron a apreciar a las grandes e imponentes leonas, las cuales, al escuchar el rugido de un león, el cual no se encontraba a la vista, respondieron de la misma forma haciendo que todos los espectadores se quedaran impresionados con los ruidos de la salvaje naturaleza.
La movilización ahora fue para el pequeño lago del parque zoológico, ahí unos cuantos aventurados decidieron acompañar a los patos, en botes, claro.
Después de un breve recorrido por el zoológico de la ciudad, se rompen filas, cada quien sigue su camino, entre visitantes que paulatinamente fueron llegando a este museo con vida.




















(Fotos: ACG/ Cayetano Mac)





