Morelia, Mich. Montserrat Herrera/Acueducto Online.- El amanecer se tornó grisáceo, el Centro Histórico de la capital michoacana no brillaba como los otros días, un ambiente pesado se hacía sentir en los hombros y el abrazo del aire frío no era consolador.
El 15 de septiembre, para Morelia, se convierte en un día extraño, pues la mezcla entre luto y festejo hacen de este día un trago amargo.
La bandera mexicana ondeaba mientras ascendía en la Plaza Melchor Ocampo con un cielo apagado de fondo, como queriendo no estar ahí.
Después del izamiento de la bandera, el presidente municipal de Morelia, Alfonso Martínez Alcázar, y el gobernador del Estado de Michoacán, Alfredo Ramírez Bedolla, pasaron juntos hacia la placa que nos recuerda otro año más lo atentado ese día en el 2008.
La noche del grito de Independencia en ese año fue atroz para los morelianos, pues dos granadas accionaron contra el público, dejando un saldo de 8 muertos y 132 heridos.
El grito desgarrador de los que asistieron ahora es eco, impregnado en la historia de Morelia, un hecho que aún es una herida abierta para muchas familias.



Las rosas blancas y rojas, al igual que las lágrimas, se hicieron presentes en el acto. Los familiares iban, de uno en uno, a dejar una rosa sobre la placa, dejando ver que ese 15 de septiembre no se olvida.
Los familiares, quienes iban de negro, se abrazaban entre sí, intentando darse consuelo pero, para muchos de ellos, este día ya no es de celebración.
Después del minuto de silencio, los funcionarios salieron de prisa, pero los medios lograron interceptar al gobernador, el cual habló sobre el accidente en la autopista Siglo XXI.
Las familias seguían atentas a que ninguna vela se apagara, mientras lloraban por la memoria de sus víctimas, así como las secuelas que les dejó ese trágico día.
Algunas de las víctimas en silla de ruedas también se encontraban ahí, teniendo que recordar, una vez más, el horrible evento del 15 de septiembre.
La señora María de Jesús, quien ese día se encontraba con sus hijos y su nieto, cuenta que ya no puede salir a celebrar el 15 de septiembre, pues el miedo la invade y cree que todo volverá a ocurrir.
Ella se encontraba en una silla de ruedas dando entrevistas a los medios, pues en el atentado perdió su pierna y las ganas de seguir celebrando esta fecha.
Para ella, y para casi todas las víctimas y familiares de estas, el 15 de septiembre es una fecha de luto y de volver a vivir, en su mente, lo que pasó…





