Emiliano Villafuerte, de sangre taurina

Morelia, Mich. | Cayetano Mac/Acueducto Online. – Emiliano Villafuerte Picasso, “El Moso” para los conocedores del tema, un matador, heredero de la fiesta taurina, oriundo de la capital michoacana, Fue a mucha temprana cuando decidió aventurarse en la tauromaquia. “El apodo viene de mi mamá, desde que yo me acuerdo ya toda mi familia me decía Moso, se quedó porque había gente que me conocía más por Moso que por Emiliano, lo guardé como un sello de identificación.”

-¿Cómo empezó tu gusto por la tauromaquia? –
-Tengo 23 años, inicié a los 11 en una fiesta taurina en una ganadería. Siempre he sido aficionado a los toros, siempre me han llamado, desde muy niño, y sin tener idea alguna yo entré a torear. Una persona entra después de mí a torear y la verdad toreaba muy bonito, fue ahí donde me llamó más la atención y me le acerqué para preguntarle si me podía enseñar a torear y ahí es que inicia la carrera. Al año debuté como becerrista, cinco años de novillero y ahora tres años de matador, hasta ahorita. –

El joven mostraba una gran determinación, seguridad y madurez mental que a sus palabras solamente las palestras le pudieron dar, “Los toros te forman de alguna forma, no es una escuela normal”.

A pesar de que los últimos años no haya habido la suficiente actividad en el festejo taurino, El Moso se muestra muy optimista sobre sus próximos compromisos, “El reto en este momento es recuperarme, han sido dos años como matador de toros perdidos, pero estas son las oportunidades para regresar a torear como cuando era novillero, habrá que demostrar por qué hemos aguantado estos tres años sin torear mucho”.

– ¿Qué experiencias buenas te ha dado la tauromaquia? –
-Todo, el hecho de llegar a ser una persona lograda con sus metas personales, las he logrado poco a poco. Estoy estudiando una carrera, próximo a terminarla, también es una meta. Gracias a Dios y el esfuerzo y apoyo de mi equipo y familia es que hemos poco a poco alcanzado estas metas que estoy seguro que las voy a lograr. Es una satisfacción. Estuve seis meses en España cuando era novillero, no tuve la oportunidad de torear festejos, pero sí el estar preparándome en la Madre Tierra de los toros. – Emiliano de manera orgullosa también comentaba haber sido alumno del maestro Octavio Castro “Santanero”.

También platicó acerca de los riesgos que conlleva la carrera de ser torero, desde sus inicios como becerrista como ahora que ya es un matador. “Los toros crecen y no es lo mismo, hemos podido asimilarlo y tenido mucha suerte en cuanto a percances, hemos vivido tardes duras, pero nos hemos sabido levantar y seguimos en la pelea. Este riesgo lo supe desde el momento en que decidí meterme a La Fiesta, primero como un juego y después cambió”.

“Tengo otra carrera que he sabido llevar de la mano, es muy difícil porque es estar comprometido con dos cosas al mismo tiempo. Próximamente acabaré la carrera en administración, soy matador y también trabajo. Es una vida algo cargada, pero siempre enfocándome en los toros.” Fueron los comentarios finales del joven matador que a fin de mes volverá a pisar un ruedo, esto en su natal Morelia.