Israel, el vendedor de flores que aún cree en el amor

Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- Las flores que decoran la esquina de la Cerrada de San Agustín son el atractivo tanto de parejas como de personas fanáticas de los pequeños detalles, pues sus colores y aromas atraen a todo aquel que quiera hacer un acto de cariño.

Israel, un hombre de 43 años, tiene 20 años en el mundo de la venta de flores; los ramos parecen prepararse solos en sus manos, pues conoce a la perfección el cómo acomodarlos para que queden uniformes y listos para regalar.

“Llevo como 20 años vendiendo, antes no estaba aquí, era ambulante, caminaba bajo el sol para vender, ya después me vine para acá”.

Israel ha vendido casi toda su vida; nacido en la Ciudad de México, emigró junto a toda su familia a Morelia, Michoacán a la edad de 10 años.

— ¿Cómo fue que empezó?

— Tenía un amigo que me enseñó a vender, yo iba atrás de él, y así me quedé en el puesto de las flores.

Cuando él comenzaba a vender, los puestos en los arcos aún existían, pero fueron revocados por gobiernos anteriores, dejando solo a los vendedores ambulantes: “nos han intentado sacar, pero no han podido, tenemos años, ¿luego de qué comemos?”.

Israel, un hombre que vende estos actos de amor, que decora racimos de flores con frases amorosas, es divorciado, pero aún cree en el amor.

“Estoy divorciado, pero mejor solo que mal acompañado, ¿verdad? Hay mucha gente tóxica”.

Tuvo que dejar sus estudios por el divorcio de sus padres, así que decidió, desde muy pequeño, comenzar a trabajar en distintos oficios.

“Sí estudiaba, pero cuando mis papás se divorciaron tuve que buscarle por otros lados… agarraba una caja de chicles, boleaba, hacía de todo, hasta limpiaba parabrisas”.

Israel, con 4 hijos, sale todos los días a poner su cubeta con ramos de flores y quitarle las hojas y las espinas a las rosas, y así poder llevar el pan a casa.

— ¿No siente feo al leer cosas de amor en los ramos?

— No, para nada, estoy mejor así, sin miedo a que alguien me vaya a regañar por algo o estar rindiendo cuentas.

Israel ha visto ir y venir a un montón de parejas que eligen el ramo más bonito para regalar, afirmándole que el amor aún existe, aunque se encuentre mejor solo… que mal acompañado.