Don Dimas, casi 80 y sin achaques

Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- Desde los 8 años conoció lo que era usar sus pequeñas manos para ejercer el trabajo de campo, Dimas Ponce, un hombre al que su padre lo dejó por buscar el sueño americano, hizo todo lo posible por traer pan a la mesa, tanto para su madre como para sus hermanos.

“Aquí en México sí hay trabajo, yo no me iría a Estados Unidos ni aunque me paguen, aquí he trabajado ya desde hace más de 30 años. Si yo que era un niño de 8 años no me morí de hambre, y mi mamá no trabajaba y mantenía a mis hermanitos, entonces sí se puede, nomás hay que buscarle”.

Dimas, quien es conocido en el Mercado Independencia por atender la tienda naturista “La Colmena”, en donde la miel y los productos medicinales están a la orden del día, dice sentirse contento porque dios le ha permitido seguir trabajando sus casi 80 años.

“La vida promedio de una persona en este país son 70 años, ya lo demás son años extra que te regala el señor, yo estoy contento que, para mi edad, aún puedo trabajar, no tengo que pedirme a mis hijos de “oye, fíjate que mis zapatos están muy feos”, no, yo llevo el pan a mi casa”.

Con los botes de miel detrás suyo, Don Dimas reía y hacía ademanes exagerados mientras contaba cómo, de pequeño, sembraba en su pueblo natal Santa Clara del Cobre, en Michoacán.

— ¿En qué otros lugares de México ha andado?

— Uy, muchos, estuve de joven, a mis 16 años, en Ciudad de México, después anduve como 10 años en Zacatecas, en Puebla, en diferentes lados, yo soy de aquí y siempre he trabajado con mi jefe que ha abierto locales en diferentes lados.

Don Dimas, quien cargaba los tarros enormes de miel para vender, ahora ya no puede hacer tanto esfuerzo, pues su prótesis de pierna le impide cargar cosas tan pesadas.

“El doctor me dijo que no me podía operar por mi edad, pero me revisó y se dio cuenta que estaba muy sano, entonces decidió operarme, siempre he hecho ejercicio y he comido muy bien, es por eso que me mantengo así”.

Amante de su vida y su trabajo, Don Dimas asegura que dios le ha regalado seguridad y bienestar, manteniéndolo vivo y sin achaques a su edad, y permitiéndole seguir laborando.

“¡Somos pobres! ¿Qué nos queda? No nacimos en familia de ricos, aquí sigo trabajando, voy para 35 años trabajando aquí, hasta que dios me permita”.

Don Dimas dice sentirse agradecido tanto con su jefe como con la vida misma que le ha permitido seguir generando y conociendo lo bello que es México a través de su trabajo y que, ojalá, así se mantenga…