Morelia, Mich. | Cayetano Mac/Acueducto Online. – Como un poema de García Lorca, es así como apodaban a José Antonio Pimentel, El Camborio que ahora tiene un puesto de tortas que el acueducto separa del bosque Cuauhtémoc.
Al entrar al local lo primero que llama la atención es ver las paredes tapizadas con fotografías y playeras de futbol, reconocimientos y demás. La sorpresa fue al entrar al fondo y ver carteles de toreos con su nombre, notas de periódicos y una gran cabeza como trofeo.
“Desde muy chico me interesé por esto, desde muy chico fue así, a unos le gusta a temprana edad el futbol a otros el box, a mí me gustaban los toros”.
Antonio se encontraba haciendo unas tortas mientras hablaba para Acueducto Online, cuando terminó nos regaló su tiempo para enseñarnos más de su vida.
– ¿Cómo fue que empezó su carrera como torero?
– Empecé yendo a donde entrenaban los toreros, primero a verlos y ya después me entró la decisión de ser torero. «Me enseñé primero a torear de salón, después empiezas a buscar becerras para torear, con el tiempo me volví novillero profesional». Decía mientras enseñaba sus primeras fotografías como torero en blanco y negro.
El miedo es parte del ser humano es lo que cuenta Antonio “yo sentía miedo, pero a la vez te preparas para dominar ese miedo y se convierta en un gusto lo que haces, el torear es una cosa muy linda, es indescriptible el conjugarte con el toro cuando te pasa por el frente”.
En uno de los periódicos de la época se podía leer “Cornada grande a El Camborio”. Antonio narraba lo que sucedió ese día – En esa ocasión estaba yo muy bien con ese novillo, me agarró un muletazo de rodillas y recibí un cornazo, todavía puedes ver tengo un parche y seguí toreando, ¿ahí puedes leer que traía yo la cornada grande y no quería dejar el ruedo – ¿y lo terminó? – Sí, es que los toreros así deben de ser, aprovechar las oportunidades que te dan
– ¿Cuántos años duro con esta carrera como matador?
– 15 años, tuve que retirarme porque ya no vi proyección en mi carrera, las cornadas me hicieron retirarme. Es lo que decía Antonio mientras exhibía con orgullo todas esas fotografías llenas de historias.
Otra de sus grandes pasiones es el futbol y eso lo demuestra con las fotos que tiene con algunos jugadores de la época del Atlético Morelia. “En el ambiente de los toros conoces a mucha gente, he conocido a futbolistas, luchadores, artistas, a muchos de ellos les gustan los toros y habrá un momento en el que te ven torear y se acercan a ti”.
En las paredes de aquel local no solo figuraban sus hazañas como matador y novillero, en ellas podíamos ver a El Camborio o sus familiares con figuras del entretenimiento y deporte de México, Chabelo, El Buki, Hugo Sánchez son algunos de ellos.
El Camborio puede hacer pensar que es oriundo de Morelia, pero la realidad es que nació en la ahora Ciudad de México y llego a Morelia más por un amor, donde también decidió echar raíces “Yo soy de la ciudad de México, aquí me casé con una moreliana y aquí me quedé a vivir, mis hijos y mis nietos también son de aquí”.
“Los toros me han traído muchas cosas, toda la gente que conoces, todo lo que viajas, hasta las cornadas te saben, estoy agradecido con los toros”.








