Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- La música ha invadido sus oídos y sus sentidos desde muy pequeño; al tener un músico en casa, su tío, que tenía una banda de rock, le abrió la curiosidad por el mundo de la música.
Es así como Juan Alzate, desde sus 8 años, comenzó a interesarse por la armoniosa melodía del jazz: «mi tío tenía una banda de rock, aunque también escuchaba mucho jazz, entonces en casa se escuchaba jazz y en la radio, en aquel entonces, lo ponían».
Al escuchar al clarinetista Benny Goodman, el amor por estos instrumentos de viento eferveció en él, tanto así que, cuenta, él se veía como un clarinetista famoso. Años más tarde, su madre le regaló su primer saxofón.
La música, que ya vivía en él, rompió con la línea de líderes sindicales que su familia tenía, siendo él la gema que más brillaba dentro de ellos, pues su talento para las melodías lo hizo impulsarse a aspirar a cosas más grandes en la música.
«Mi proyecto de vida era estudiar para ser abogado, lo cual agradezco que no, pudo más el saxofón» dijo mientras sonreía.



— ¿Por qué pasó por su mente el estudiar derecho? ¿No le veía algún futuro al jazz?
— Para nada, era más por mi historia familiar, todo era enfocado a ser abogado, mis papás eran líderes sociales, líderes sindicales… la verdad, aunque si no hubiera estudiado derecho ni sido músico, hubiera sido historiador.
Su saxofón lo ha llevado a viajar y vivir en diferentes países como Venezuela, en donde también ha formado parte de orquestas sinfónicas.
Egresado de la Facultad de Música de la Universidad Nacional Autónoma de México, Juan Alzate apostó todo a seguir estudiando sobre lo que le apasiona.
Actualmente, Juan Alzate cuenta cuenta con el «Jazztival», que está próxima a su vigésima edición, un proyecto que nació por querer continuar con su amor por el jazz.
«Cuando volví de Venezuela a Morelia, me di cuenta que para el jazz no había nada: ni músicos, ni un lugar, absolutamente nada. Así que me propuse a abrir espacios, no tanto para el jazz, sino para mí, para tener en donde tocar y con quién tocar. A la par, yo veía que los festivales de música crecían en otros países y, normalmente, los conciertos de jazz eran a los que más asistían, entonces me ofrecieron crear uno de talla internacional y me metí de lleno».
Al ver que el jazz era querido por el público, Juan Alzate jugó sus cartas y presentó el proyecto del festival a las autoridades de esos tiempos, los cuales no le hicieron mucho caso, hasta que llegó Lázaro Cárdenas a gobernar Michoacán, el cual era amante del jazz.
— ¿Cuál ha sido la presentación más impresionante que ha tenido?
— En el festival, la que tuve con Bobby Watson, fue uno de los momentos más increíbles, no nomás por tocar con un monstruo como él, sino por el momento, el grupo, la Casa de la Cultura estaba llenísima y la gente estaba exultante porque fue un concierto maravilloso.
El pequeño Juan Alzate que veía a su tío tocar y movía la cabeza cuando, en la radio, se reproducía el jazz, nunca se imaginó que, ahora, sería un saxofonista de talla internacional con su propio festival, el cual está por cumplir 20 años vigente.
— ¿Qué le dirías a ese pequeño Juan Alzate ahora que seguiste sus sueños?
— Que así le siga, que ahí la lleva…





