Morelia, Mich. Montserrat Herrera/Acueducto Online.- En Centro Histórico de Morelia se encontraba en pausa, el tráfico se expandía cada vez más, decenas de personas esperaban poder pasar por la avenida principal, pero comenzaron a tomar otras rutas.
Decenas de taxistas, de diferentes sitios, se encontraban plantados frente al H. Congreso del Estado de Michoacán y la Secretaría de Gobierno y, entre más tiempo pasaban esperando que alguien saliera a atender sus denuncias, más extendían su manifestación.
Justamente al lado de Congreso, una conductora quiso pasar por la avenida obstruida, a lo que los taxistas se negaron y comenzó una pelea a palabras; la mujer bajó de su vehículo y gritó “déjenme pasar”, así que más de 10 taxistas se acercaron a la riña para intimidarla.
En ese momento, los trabajadores del transporte público arrancaron sus coches para tomar una cuadra más, llegando hasta la calle Vasco de Quiroga; los autos, que esperaban el acceso, dieron marcha atrás al ver que la manifestación no cesaría pronto.
La gente que pasaba miraba mal a los taxistas, “otras vez estos pen…”, “están haciendo estorbo”, “deberían de hacer bien su chamba” era lo que se escuchaba alrededor de la manifestación, la cual no iba a terminar hasta tener una respuesta de Carlos Torres Piña, secretario de Gobierno y Alfredo Ramírez Bedolla, gobernador del estado de Michoacán.
Los taxis, decorados con calcomanías que decían “Srs. diputados, apóyenos con leyes nacionalistas” y “alto al pirataje trasnacional”, servían de barrera y amenaza para los integrantes del Congreso y la Secretaría de Gobierno, quienes, hasta ese momento, no habían salido a dar respuesta.
El documento que traían en mano explicaba detalladamente su angustia: “los Transportistas Michoacanos seguimos esperando respuestas ante una agresión que venimos sufriendo en nuestra fuente de trabajo por parte de empresas Trasnacionales que, disfrazadas de empresas tecnológicas, vienen realizando en contra de nuestro trabajo, el sustento de nuestras familias y que amenazan con desaparecer el transporte de pasajeros en su modalidad de taxi en detrimento de miles de familias que viven y dependen económicamente de esta actividad”.
Aunque ya han denunciado ante el titular de la COCOTRA, Antonio Godoy González, aún no han visto ni una pizca de intención para solucionar su caso y sacar a Uber y DiDi, plataformas de servicio de transporte, a lo que ellos llaman “pirataje transnacional”.






“Pedimos que ya no haya Uber ni ninguna otra plataforma, que las regulen o que ya de plano las quiten, si antes ganábamos el 100%, ahora ganamos el 30% por su culpa” era lo que los manifestantes le decían a la prensa.
Al entrevistarlos, denunciaron que los mismos trabajadores de Palacio Municipal tienen ubers a su cargo y que es su medio de transporte favorito, es por eso que hacen caso omiso a sus denuncias y cubren a estas plataformas.
Una bola de personas comenzó a crearse frente al Congreso ya que, Martín Santana, del área de seguridad, salió a dar la cara y poner solución, diciendo que lo único que se podía hacer es contactar a los secretarios técnicos de Comunicaciones y Transportes para que ellos hicieran el enlace con los diputados, a lo que los taxistas hicieron mala cara.
“Es como si me trajeras al barrendero, ¿él qué me va a solucionar”, dijo el ante la respuesta de Martín Sanatana, así que las bullas se intensificaron y amenazaron con expandirse aún más.
Los taxistas pidieron hablar con diputados del Poder Ejecutivo, a lo que Martín Santana respondió que “este es el Legislativo, aquí no es”.
Después de ver que no habría una solución inmediata con él, decidieron dejarlo ir y seguir con su manifestación, que cada vez alcanzaba más calles del Centro Histórico y creaba aún más alboroto entre los ciudadanos.
En medio de lo manifestación y, ante la prensa, una mujer quiso denunciar sus vivencias usando el servicio de taxis convencional; sin miedo a todos los taxistas que ahí se encontraban, la mujer dijo que los ubers son aún más cordiales y que ha tenido mejores experiencias con ellos que con los taxis, tachándolos de groseros y prepotentes.
Como era de esperarse, un grupo de taxistas gritaba “eso era antes” e intentaba quitarle la atención a la denuncia, pero la mujer, que decía no tener miedo de expresarse, seguía platicando a las cámaras el cómo había sido acosada y agredida por taxistas.
Cuando entrevistaron a Arturo Méndez Calderón, dijo que ellos ya estaban planeando su propia plataforma para poder competir porque “lo de los ubers ya se está saliendo de control”; también mencionó que el Tecnológico de Morelia les había ayudado a crearla y que, a principios de septiembre, saldrá a la luz.
Mientras todo esto sucedía, la gente ya caminaba en medio de los taxis, pues los estudiantes comenzaban a salir de las escuelas y el Centro Histórico se atiborró de gente, lo que creaba un ambiente saturado, de manera visual y auditiva.
En eso, mandaron a llamar a los líderes de la manifestación al Palacio de Gobierno del Estado de Michoacán pues, por fin, habría alguien que les daría comunicación directa con Torres Piña.
A su llegada a las puertas de Palacio de Gobierno, la subsecretaria de gobierno, Mayra Trujillo, dijo que venía en nombre de Torres Piña y que, en unos momentos, los pasaría a las oficinas a platicar su disgusto.
Aún así, la avenida principal de la capital michoacana no fue liberada, y el tráfico en Morelia continuó…











