Crónica | Chiquimitío, un imberbe bosque

(Foto: Montserrat Herrera)

Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- La carretera comenzó a llenarse de verde: naturaleza, flores, un cielo completamente azul con nubes blancas que iban de prisa y, de pronto, a nuestro lado, caminaba sin mirarnos el ganado; estábamos por llegar a Chiquimitío.
Cuando nos bajamos del coche, en la localidad del Porvenir, un frío congeló nuestras manos, que tenían que guardarse apresuradas para que no comenzarán a doler; el paisaje era precioso y, de fondo, se encontraba un lago.
Cientos de personas enterraban las palas en los puntos marcados con cal para plantar un pequeño árbol con el fin de que, en unos años, se convirtiera en un bosque.


Bajan de una camioneta a los pequeños arbolitos a los que se les cubría la raíz con un pedazo de bolsa negra, los voluntarios parecían bailar una coreografía ya practicada y dominada: hacer el hueco, quitar el plástico, poner el árbol y resanar con tierra.
Podías ver el paisaje de la gente trabajando mientras intentabas entrar en calor; al caminar, lo húmedo del pasto mojaba la parte de abajo de los pantalones, como si se tratara de una travesura suya.
Caminar por el pasto era un poco difícil, pues la tierra debajo no era tan sólida; si dabas un paso en falso, podías pisar en lo que parecía ser composta y manchar de un café oscuro la suela de tus zapatos.
La prensa entrevistó al titular de la SEDERMA, Guillermo Marín Chávez, quién dijo que los árboles plantados son de talla grande, lo que da certeza a qué sobrevivan.