Salvador, elevando sueños

(Foto: Montserrat Herrera)

Morelia, Mich. | Montserrat Herrera/Acueducto Online.- Salvador Guillén Aparicio, un hombre originario de Paracho, Michoacán, lanzó uno de sus proyectos más grandes en la inauguración del Encantóyate 2022, en Pátzcuaro.
Salvador, de 43 años, comenzó con la creación de globos desde la primaria, aunque sus padres no eran originarios de Paracho, él aprendió de sus amigos.
“Desde pequeño me considero globero, yo aprendí desde mis 8 años con mis amigos, ellos tenían familia que hacía globos y, de a poco, me fui enseñando. La creación de los globos es algo familiar, se transmite de generación en generación… yo no tuve esa fortuna, pero sí unos grandes amigos que me ayudaron a aprender. Hacíamos unos pequeños para jugar, pero de vez en cuando nos lanzábamos a algunos más grandes”.
Después de que la llama por los globos se encendiera, Salvador nunca dejó el gusto y, junto a familia y amigos, inició con el grupo “Turma Fénix”.

— ¿Este es un proyecto familiar?
— Sí, aquí están mis hijos, y hasta algunos nietos.
— ¿Y cómo los crean?
— Nos reunimos en familia, en primer lugar, para planear el proyecto, cómo va a ser la forma, los colores… después vamos, poco a poco, pegando cada pliego. Es muy bonito porque ves a toda tu familia reunida ayudando a crear este sueño, imaginas el momento en el que lo vas a ver por los aires… es una convivencia muy bonita.
Salvador, junto a su equipo, creó un globo de 12 metros de alto con 800 pliegos de colores en donde, el punto central, era la bandera de los pueblos mágicos, representando a su hogar, Paracho.
Este globo, según él, ha sido de los más grandes que ha creado, pues fueron meses de trabajo duro y organización con su grupo Turma Fénix para presentar en el Encantóyate uno de los globos más altos; en sus palabras, dijo sentirse orgulloso de representar a Paracho y a los suyos, que nunca dejaron morir su gusto por los globos.
La adrenalina que los globos le generan es, para él, algo inigualable e invaluable, pues cada globo es un proyecto al que le pone corazón y entusiasmo.
“Es todo un espectáculo, desde crearlo, siempre hay nervios cada vez que los inflas, siempre está la espina de que algo puede salir mal, pero vieras la adrenalina que se siente, ver como de a poco se levanta esto que, junto con los tuyos, tardaron tiempo y esfuerzo en crearlo. A veces no tengo palabras, solo una sonrisa al ver cómo valió la pena cada segundo con mi equipo, mi familia, para crear las hermosuras de globos que hemos hecho”.
Aunque no haya sido la primera vez que Salvador participa en el Encantóyate de Pátzcuaro, dijo sentirse muy entusiasmado, pues su globo sería el primero en lanzarse y uno de los más vistosos del festival.
Acompañado por sus hijos, familia, nietos y amigos, Salvador acomodaba su globo que sería elevado minutos después. Entre todos, trataban a la pieza como si fuera delicada, pues sus horas de trabajo estaban a punto de despegar y deslumbrar a todos por los aires.

— ¿Está emocionado?
— Cada globo tiene su emoción, es algo incalculable… ya cuando lo ves volar, es otra cosa. Pero sí, estoy muy emocionado.
Es así como Salvador, junto con su equipo y ayuda del staff de Encantóyate, pudo elevar su gran y vistoso globo, que dejó al público boquiabierto.