Morelia/Redacción
El pasado 18 de octubre, la Presidencia Municipal de Nahuatzen fue tomada por miembros del Consejo Ciudadano que reprochaban “imposición” del director de Seguridad Pública y el gobierno del estado accedió en una mesa de diálogo a que el edil despachase fuera de la sede oficial, en tanto que “paulatinamente” se reestablecía la gobernabilidad y se retiraban las barricadas.
De acuerdo a una nota publicada en Cambio de Michoacán, desde el pasado 4 de diciembre el diálogo está roto ante la negativa del gobierno del estado a acceder a las tres demandas del Consejo Ciudadano de Nahuatzen, que busca el reconocimiento jurídico de su asociación como figura de gobierno, la integración de policías comunitarias y el establecimiento de un tesorero que tenga acceso al manejo del presupuesto.
Desde esa fecha, según denuncian los comuneros, se activó un hostigamiento del presidente municipal, quien según afirman, ha condicionado la distribución del agua potable, el pago del alumbrado público y otros servicios, además de que como acusan, a través de la sindicatura ha obstaculizado el flujo de los recursos de programas sociales para presionar a la población.
En entrevista con Cambio de Michoacán, el diputado Mario Armando Mendoza Guzmán, presidente de la Comisión de Gobernación en el Congreso de Michoacán, aseguró haber sostenido diálogo con miembros del Consejo Ciudadano, y aunque se negó a dar los nombres de sus interlocutores, aseguró que la reanudación del diálogo “es cosa de horas”.
La versión del legislador fue negada por los comuneros, quienes denunciaron el merodeo de helicópteros sobre sus barricadas de vigilancia, por lo que advirtieron que las van a reforzar, y advierten que si algo les pasa, “sabrán responder” para defenderse. “Somos gente pacífica pero no vamos a permitir que la Fuerza Pública venga a arreglar algo para lo que a ellos les ha faltado capacidad política; que sepan que si algo le pasa a nuestra gente, los primeros en morirse serán sus aliados, y que les vamos a llevar hasta la puerta del Congreso y del Palacio de Gobierno a cada muertito que haya por su culpa”, lanzó uno de los comuneros.





