Michoacán, reforma electoral

(Foto: cortesía)

Samuel Ponce Morales | Acueducto Online.- En demasía se ha escuchado sobre la posible reforma electoral presentada por el ejecutivo federal como por los partidos de oposición.

Algunos de los temas propuestos sin duda obligan al debate y a la construcción de alguna alternativa necesaria y viable para replantear el modelo electoral.

Sin embargo, el gran pendiente es lo que sucederán en cada entidad federativa y la dependencia hasta para proponer por parte de los estados.

La necesidad de propuestas locales que garanticen un sistema electoral que logre canalice la participación de los sectores en cada región del país y en cada entidad federativa.

Michoacán tiene diversos pendientes, desde los migrantes, que si bien son un gran número, poco han sido escuchados incluso por las autoridades electorales.

Autoridades que distraen la atención pública y la responsabilidad de un sistema y autoridad electoral que no logró generar un nivel realmente representativo de los migrantes.

Lo anterior debido a la burocratización electoral, se ven imposibilitados de participar, por lo que, la oferta de un diputado migrante sin duda necesario para un estado con los niveles de migración que se tienen en el estado.

A la par, se deberá de pensar en la modificación al sistema electoral que de vida a un sistema electoral multicultural que reconozca la participación de los grupos originarios en la toma de decisiones de quienes gobernarán.

Además de ello, se deberá contemplar la identificación de formas propias de participación política alternativa y complementarias a la de los partidos políticos.

Aunado a ello, la reforma electoral en Michoacán deberá de replantear elementos de representación, pero poco podrá avanzar en tanto se mantenga la centralidad electoral en lo nacional.

Un centralismo que ha demostrado poca eficiencia y alto grado de poltiicidad de procesos electorales que deben de estar dirigidos por autoridades neutrales y garantes de credibilidad a partir de la diversidad política.

Y buenos, las elecciones de este domingo en seis estados del país podrían marcar el camino de lo que será el próximo gobierno federal.

Comicios en que se espera que MORENA amplíe su dominio en las gubernaturas que, en caso de perder la presidencia en el 2024, sería un nada despreciable contra peso.

O, más bien, un fuerte, sólido e irrefutable respaldo, en caso de que MORENA referente el Gobierno de México, para mantener la gobernabilidad y control político en una parte del siguiente sexenio.