Si te es dado escoger, prefiere lo simple y lo sencillo. No son de agrado, ni confianza, ni bondad, aquellas cosas y comportamientos que, por naturaleza, asumen y se resumen en lo grave y en lo complicado. Siempre prefiere lo leve a lo pesado.
Piensa, muy seriamente, que a esta vida venimos a ser y a hacer alegres. Procurarnos la alegría tanto como procurarla en y para los demás. Así de simple, así de sencillo. No estamos bastante tiempo conscientes, ni bastante tiempo vivos. Ni siquiera bastante tiempo despiertos o aptos. Pero el tiempo puede ser suficiente si nos animamos, si le damos alma a nuestra ánima y aliento a nuestro espíritu. Así de simple y así de sencillo: paz en la Tierra a los hombres y mujeres de buena voluntad.
Las buenas cosas son siempre resultado de las buenas intenciones. Y éstas son siempre claras, directas, diáfanas; leves. No andan con recovecos, ni pretextos, ni explicaciones vanas. No andan con mentiras y oscuridades insanas. Las buenas conciencias hablan siempre de frente y miran a los ojos. Son simples y llanas, sencillas y ligeras; buenas. Llegan y fertilizan la vida, en ella florecen. Son buenas, no malas, como sus personas.
Las cosas malas, en cambio, son siempre resultado de las malas intenciones. Y éstas son siempre opacas, rebuscadas, oscuras; pesadas. Se parapetan en discursos dislocados, pero anidan y se pudren en agresiones y venganzas tan soterradas como extraviadas No se muestran como son, sino como quieren mostrarse. Vienen llenas de explicaciones y envueltos convencimientos. Las malas conciencias se expresan siempre a escondidas tras de sus verdaderas intenciones y no se atreven a caminar desnudas bajo la luz del sol o de la luna, ni bajo la claridad del discernimiento humano. Son complicadas y crípticas, difíciles y densas; malas. Se van y secan la vida. Son malas, no buenas, como sus personas.
Por eso, cuando tengas que decidir recuerda que lo complejo no necesariamente es complicado, sino simple y sencillo. Como un botón que se abre en flor, como la germinación, como la gestación. Mejor aligera tu espíritu, que el camino es corto y breve el caminar. Lo leve te hará volar, lo pesado te aplastará. Por ello, si te es dado escoger: prefiere lo simple y lo sencillo. La vida, que es bella, te lo dará.
(Dormingo para ser leído como fue escrito: suavemente y mientras se escucha alternadamente las delicias de “Slowly”, en la versión de Duncan Dhu como tributo al Maestro Aute, y “La alegría de vivir”, que el emblemático Ray Heredia compuso antes de quitarse la vida por un desamor. Y cómo fue revisitado y reescrito, escuchando ni más ni menos que a U2 con Lykke Li en su monumento y monumental “The Troubles”. Joder!)





