Lázaro Cárdenas, Mich. | César Cabrera | Acueducto Online.- El hermanamiento de los puertos de Silao, Guanajuato y Lázaro Cárdenas, Michoacán, surgió desde una visita de la actual alcaldesa, Itzé Camacho, y una plática con el secretario de Desarrollo Económico, Alfredo Anaya Orozco, recuerda el edil guanajuatense, Carlos García Villaseñor.
La formalización de este encuentro se da al interior del recinto portuario. Es mediodía, tras un viaje de cuatro horas en carretera –de Morelia a Lázaro Cárdenas-, se tiene como primer parada el malecón de la cultura y las artes. Allí, personal de la Administración del Sistema Portuario Nacional (ASIPONA) registra a la prensa y ordena el aborde a un camión que llevará al destino, además de no tomar fotos en el trayecto por “seguridad”.
Bajo el inclemente sol de la costa michoacana, la unidad atraviesa el Puente Albatros, uno de los símbolos del puerto., y a la distancia se puede apreciar el mal aspecto de Fertinal, por ejemplo. El panorama que se ve es muy distinto al que se registra en la ciudad; aquí hay ordenamiento, limpieza y vialidades pavimentadas, por ejemplo.
La unidad no rebasa los 40 kilómetros por hora, por ende, el camino se hace largo. Además de medios de comunicación, al interior van algunos representantes del comercio local, funcionarios municipales y estatales, entre otros.
Una carpa blanca, con pantallas, sillas, templete y sonido, indica que se ha llegado a nuestro destino; para esto, ya rebasa la una de la tarde. Hay retraso, y esto se debe también a la reunión privada que sostienen los gobernadores de Michoacán y Guanajuato, alcaldes, autoridades portuarias y funcionarios estatales, en un salón a escasos metros del lugar.



Mientras pasan los minutos, al fondo, las grúas realizan sus movimientos para la carga y/o descarga de contenedores. Asimismo, circulan desde tráileres de doble remolque cargados con automóviles recién exportados u otros que trasladan mercancías e insumos. Hay también contenedores varados, esperando ser cargados y desplazados por esa misma red ferroviaria que, en su discurso, presume el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
Ataviados con guayaberas de color blanco, los mandatarios estatales experimentan varias emociones previas a la firma del convenio. Lo mismo intercambian puntos de vista o sonríen, como también pueden llegar a perder la mirada en el horizonte y tornarse serios. Eso sí, por cada intervención, un apretón de manos y abrazo.
El gobernador de Guanajuato y el edil son quienes más minutos hablan frente al micrófono. Anaya Orozco inicia dando una ponencia sobre las ventajas del puerto, que también comparte el director de la ASIPONA Lázaro Cárdenas, Jorge Luis Cruz Ballado. En tanto, Ramírez Bedolla es breve y solo refuerza lo expresado por sus predecesores.
A su vez, el ambiente es de seriedad. Algunos presentes optan por tomar fotografías de alguna intervención y de la firma del convenio. Ahí están mezclados todos, desde trabajadores, empresarios, autoridades educativas y exalcaldes, como Arquimides Oseguera Solorio, quien junto con su equipo de trabajo ocupa tres sillas de la última fila.
“Como en el fútbol, a ustedes les toca la vuelta”, bromea Diego Sinhue. Y agrega: “Les vamos a ofrecer unas enchiladas mineras, porque mariscos no, si aquí comen”. Tras el comentario, las risas salen a flote.
Al término del evento, por un lado, los reporteros buscan la declaración de los mandatarios. Unos más, aprovechan para tomarse las fotos del recuerdo con algún conocido o en su caso, gobernador. Todo es felicidad, jubilo, en un día donde se oficializó lo que todo comenzó por una visita…





