Morelia/Redacción
En redes sociales, en Facebook, se socializó una nota informativa del periodista Adán García, del Grupo Reforma, en la cual se muestra que con permiso de facto de las autoridades respectivas, las autodefensas podrían portar armas prácticamente de todo tipo, hasta de artillería pesada.
La información se deriva de la reciente declaración judicial que hizo uno de los ex dirigentes de las autodefensas, Hipólito Mora Chávez, para demostrar la defensa jurídica del otro líder de ese tipo de organización civil, José Manuel Mireles, actualmente preso, que en el momento de su detención no era delito portar armas de uso exclusivo de las fuerzas federales. He aquí el texto íntegro:
En los operativos contra el crimen organizado, las autodefensas de Michoacán portaban armas más poderosas que las usadas en algunos operativos del Ejército sin ser molestados.
Incluso, la milicia y otras fuerzas gubernamentales acompañaban a los civiles armados en los operativos que permitieron la captura o eliminación de cabecillas del cártel Los Caballeros Templarios, en 2014 y los inicios de 2015.
Entre las armas que portaban las autodefensas había granadas y fusiles tipo Barret, calibre .50, con capacidad para derribar objetivos aéreos.
De esas incursiones y del tipo de armas que empleaban, dio detalles Hipólito Mora, fundador de las autodefensas, en una declaración que rindió el pasado 30 de noviembre ante el Juzgado Quinto de Distrito, con sede en Uruapan.
Reveló que todo se hizo con la anuencia del ex Comisionado federal para la Seguridad, Alfredo Castillo, y de otras autoridades como el Procurador Martín Godoy y mandos castrenses.
«Portábamos de todo, (fusiles de asalto llamados) cuernos de chivo, (armas) calibre 50; algunos hasta (portaban) granadas y ni el Ejército ni Alfredo Castillo ni el Procurador dijeron algo al respecto, y se siguen usando hasta la fecha», afirmó.
La declaración de Mora fue en calidad de testigo, dentro del juicio 134/2015 que se sigue contra José Manuel Mireles, ex autodefensa preso desde junio de 2014, acusado de portar armas militares.
“A los grupos que yo encabecé nunca nos dijeron que dejáramos las armas, al contrario, se nos apoyó”, sostuvo el también productor limonero, de 60 años de edad.
“Nos apoyaron (el Ejército y Policía Federal) cuando salíamos algunas veces a los callejones a patrullar. Nos decían ´váyanse ustedes adelante y nosotros nos vamos a ir detrás, a cierta distancia, para que no nos vean juntos o nos vayan a tomar una fotografía´. Así nos manejamos siempre”, dijo.
Según una copia de la declaración, el testigo dijo que también autorizaron los operativos conjuntos el ex Gobernador Fausto Vallejo y el General Miguel Patiño, comandante de la 43 Zona Militar.
Indicó que las estrategias se discutían y acordaban en reuniones, casi siempre de palabra, sin minutas escritas de por medio.
Mora destacó que una de las condiciones de los grupos de autodefensa para deponer las armas, fue la detención de cabecillas de los Templarios, sin que hubiera objeción del gobierno.
“No hubo ninguna (objeción), al contrario, se apoyaron en los grupos de autodefensa para buscar a los principales líderes de los Caballeros Templarios”, indicó.
Mora respondió un total de 34 preguntas, 26 de los abogados de Mireles y ocho de un representante del Ministerio Público federal.
Al activista le cuestionaron si antes de formar parte de las autodefensas sabía que portar un arma de fuego sin el permiso correspondiente constituye un delito.
“Sí lo sabía, y también sabía y sé que la obligación del gobierno es protegernos a los ciudadanos, pero cuando el gobierno se une a la delincuencia organizada y nos deja solos también sé que tenemos el derecho de autodefendernos”, respondió.
El pasado jueves, el juez Jorge Armando Wong ordenó una declaración escrita de Castillo, Godoy y Vallejo sobre los acuerdos que tuvieron con las autodefensas y el papel que desempeñaron.
El oficio con las respuestas deberán hacerlo llegar al Juzgado en un plazo de cinco días, contados a partir del día siguiente en que reciban la notificación judicial.
La defensa legal de Mireles busca acreditar que las autodefensas contaban con una autorización de facto para portar armas, por lo que considera ilegal la detención de su cliente





