El trabajo es sucio, pero se debe mantener el oficio: artesano molcajetero

Don Pablo es uno de los pocos artesanos que siguen conservando la tradición de realizar molcajetes a mano

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“Salen mucho mejor los molcajetes hechos a mano que los de maquina”, recalcó el comerciante. (Foto: Dora García)

Morelia, Mich. l Acueducto Online.- Michoacán tiene un catálogo de obras artesanales emblemáticas, ahora tocó el turno de la Tenencia San Nicolás de Obispo, ubicado a 20 minutos de Morelia, lugar donde podemos encontrar al artesano Pablo Morelos González, descendiente de los primeros pobladores, considerando uno de los pocos artesanos que siguen conservando la tradición de realizar molcajetes a mano.


Con vestimenta típica de la región, cuerpo algo encorvado, manos que cuentan historias moldeando vida en su arte, el señor Morelos, a su avanzada edad, no quiere que se pierda su oficio.


El trabajo es sucio, pero dignifican la herencia y el valor de este trabajo, exclama mientras nos platica un poco sobre su arte.

Don Pablo amablemente nos contó que se dedica a la elaboración de molcajetes tradicionales a mano, enfatizando que desde la edad de cinco años su padre le enseñó este oficio y que hasta el momento es lo que les da de comer.


Al preguntarle sobre la elaboración de dichos objetos, don Pablo nos detalló paso a paso su transformación, precisando que es diferente a los demás porque ahora la mayoría ya usa maquinas pulidoras para hacer los molcajetes, pero él los hace a mano y no quiere que se pierda con la tradición familiar al elaborarlos de esa forma.


Agregó que desde temprano se va al cerro del águila o al remolino a buscar la piedra y una vez que la encuentra utiliza sus herramientas como el marro para empezar a labrar, dándole la forma que necesita.


En cuanto al tiempo de elaboración de cada mortero de cocina, el artesano explicó que en un día elabora aproximadamente cuatro molcajetes, ya que tarda de una a tres horas, dependiendo el modelo y tamaño, pero en cambio los que usan las maquinas pueden hacer hasta doce en un día.
“Salen mucho mejor los molcajetes hechos a mano que los de maquina”, recalcó el comerciante.


Respecto a las ventas, el señor Morelos mencionó que por el momento le va bien, además resaltó que desde que se hizo el molcajete más grande del mundo, ubicado en la plaza de dicha tenencia, las ventas aumentaron, porque años anteriores no vendían casi nada.


Por lo que la elaboración del molcajete atrajo a los turistas, quienes además hacían varios pedidos de molcajetes y petates, y hasta el momento realizan varios encargos a distintos estados de la República.