Ni televisión, ni descuento, ni nada…

Foto: José Manuel Alvarado

Morelila/José Manuel Alvarado

Con la ilusión de escuchar algo nuevo, un beneficio de parte del gobierno, que le diera una televisión o un descuento en algo, fue que llegó la señora Juana Irma Rosiles Pérez a la Plaza Valladolid de Morelia.

Proveniente de la colonia Obrera de esta capital michoacana, Juana Irma, dijo que su presencia ahí era cambiar la tarjeta que tiene por una nueva del programa de reparto de leche de Liconsa.

En charla, explicó que tenía ya como cinco años perteneciendo al programa de Liconsa, “casi desde que empezó”.

Para ella, el programa no tiene nada nuevo desde aquel día que se integró.

“Pues en cinco años el programa no ha cambiado en nada para nuestro beneficio. Sé que en otras partes les han regalado televisiones a las personas, pero a nosotros no, nos siguen dando los mismos cuatro litros de leche, pero eso sí, ahora más caros”.

A pesar de que la Leche Diconsa es muy accesible para los bolsillos de la gente, ya que la comercial oscila entre los 12 y 17 pesos el litro, Liconsa cuesta 6 pesos. Sin embargo, aun así, platica la señora Juana, “si se sintió el cambio porque de 18 pesos las dos bolsas nos la subieron a 22”.

Doña Irma reconoció que a pesar del precio, el programa tienes sus pro y contras.

“Como en todo siempre hay reglas. Acá para empezar debemos de levantarnos temprano porque sólo dan una hora para que pases por tu leche a las 6 de la mañana y eso quieras que no es pesado por el frío o la lluvia que a veces cae”.

Luego, dijo Doña Irma, la leche sólo la dan a personas de cierta edad. “Si tenemos hijos sólo hasta los 16 años, o si eres mujer después de los 50 te vuelven a dar la leche”.

Una  de las razones por las que va tres veces a la semana por su leche Juana Irma, es que tiene un hijo que ya rebasa los 16 años, pero tienen parálisis cerebral.

Agregó, que ella está muy satisfecha con pertenecer al programa porque si le genera una reducción en sus gastos, pero que no se le hace justo que muchas personas que no son de bajos recursos, les den la prioridad de entrar al programa”.

“No puedo decir nombres pero si sé que hay gente que tiene dinero y que por palancas o recomendaciones les dan leche. Eso no me parece justo porque también sé que se queda mucha gente fuera nada más esperando”.

Otra de las cosas que no le gusta, es que además de comprar la leche que ella necesita, los mismos encargados de la lechería de su colonia les hacen que compren a fuerza una leche chica de sabores.

“La verdad no cuesta mucho, vale ocho pesos, pero a veces sólo vamos por nuestra leche que nos corresponde y nos encajan la chiquita a la fuerza”.

Por último, comentó que ojalá sigan dando más apoyos y que no sólo se quede en promesas.

“Cuando es tiempo de campaña, los candidatos se la pasan ahí en la lechería prometiéndonos cosas. Haber ahorita, dijeron que nos van a dar leche una semana gratis y yo lo dudo”.