Desde su llegada a MORENA Michoacán, bajo el arropo de la figura de Sergio Pimentel, el paso de Giuliana Bugarini no ha estado exento de cuestionamientos. Apenas unos días después de su salida del gobierno silvanista, la joven dirigente ya agitaba la bandera del instituto fundado por Andrés Manuel López Obrador.
Con una oposición declarada abiertamente por algunos fundadores, entre ellos Juan Pérez Medina, ya como dirigente morenista en el estado, Bugarini tendrá que luchar contra la falta de institucionalidad y de vida orgánica al interior de MORENA; sin embargo, contará con el respaldo del Gobernador Alfredo Ramírez Bedolla.
Y lo anterior es relevante porque el mandatario logró la empatía de los grupos internos de MORENA al incluirlos en espacios al interior de su gobierno, por lo que la unción de la nueva líder no tuvo en demasía cuestionamientos, bueno, salvo los del ex dirigente magisterial, Pérez Medina.
La primera prueba de fuego la tendrá en colocar a MORENA como una fuente de respaldo hacia el gobernante, incidiendo en generar gobernabilidad. Otra muestra de capacidad política estará en el acompañamiento a los alcaldes de su partido quienes tienen el peso del compromiso de entregar buenos resultados.
Pero quizá el examen más duro de Bugarini Torres lo tendrá en marzo próximo con la consulta revocatoria. La meta no debe ser que gane la ratificación del mandato el presidente López Obrador, sino lograr que acuda masivamente la ciudadanía, por encima de las simples estructuras partidarias; enorme reto.





