1.- El PRD en Michoacán se encuentra en una interesante fase de desconcierto, incluidos todos los liderazgos posibles, tras la derrota infligida en el pasado proceso electoral, sin todavía asimilar qué pasó, qué hay que hacer y hacia dónde ir.
2.- Interesante porque, en dicha etapa, los perredistas tienen la gran oportunidad de analizar y sobre todo discutir civilizadamente, sin grandes aspavientos, cuando menos los tres puntos señalados arriba, y llegar a grandes acuerdos.
3.- Sin embargo, si bien hay esfuerzos en ese sentido, los cuales suelen ser circunstanciales, dispersos, sin brújula, no hay liderazgos que logren la amalgama necesaria para volver estabilizar al instituto político, al menos en los hechos no se ven.
4.- Aunado a todo ello, hay que considerar que, si bien se conoce que el PRD ha visto reducida en forma drástica, su militancia, no se ha logrado medir cuantitativamente en qué proporción, si acaso que está al filo de la navaja.
5.- En ese contexto, extraña que no se haya hecho lo necesario, hasta lo imposible, por evitar que dos diputadas locales del PRD se separen de la fracción parlamentaria por n encontrar los espacios deseados en las comisiones y comités legislativos.
6.- En cambio, llama la atención que el propio PRD señale su pretensión de ser mediador para evitar una real ruptura de la llamada alianza Equipo por Michoacán, por parte del PAN que considera al PRI como un no confiable integrante.
7.- Como se ve, la situación en el PRD Michoacán está casi por los suelos y uno de sus más visibles figuras, el ex gobernador Silvano Aureoles Conejo, uno de sus principales activos, sigue sin dar señales de resarcir mínimamente su otrora gloria.





