Aprender de la manera tradicional

Morelia.,Mich.-Las escuelas se mantuvieron cerradas mientras que los bares y restaurantes permanecieron abiertos, es el argumento de algunas personas que muestran inconformidad por el no regreso a clases presenciales.

Lo que los niños y los jóvenes han perdido por no poder asistir a la escuela no se podrá recuperar nunca.

Se ha perdido la oportunidad de aprender de la manera tradicional, las dificultades psicológicas por el encierro y por no participar grupalmente con profesores y maestros, se han puesto de manifiesto.

La limitación de las habilidades sociales impactará en la formación de la personalidad y en las habilidades para establecer relaciones empáticas en los estudiantes, habrá más timidez y menos interés por convivir en muchos menores.

Muchos estudiantes se han apegado más a su padres o cuidadores y han hecho de su casa su zona de confort por lo que se les dificultará salir de ella.

Los hábitos, la disciplina, las actividades extraescolares han decaído.

Los más afectados suelen ser los niños que viven en entornos con pocos recursos y que no tienen acceso a herramientas de aprendizaje a distancia, así como los más pequeños que se encuentran en etapas críticas de su desarrollo.

El hecho de mantener a los niños en casa obliga a los padres y madres de todo el mundo a desatender su trabajo para estar al pendiente de los hijos, u optan por pagar para que se hagan cargo de ellos.

Son muchos los argumentos que nos hacen entender que la reapertura de las escuelas para clases presenciales, no puede esperar.

Sabemos que esta pandemia no será fácil de erradicar, que no podemos esperar que el número de contagios sea cero. Los datos muestran claramente que las escuelas primarias y secundarias no se encuentran entre las principales fuentes de transmisión del virus.

El riesgo de transmisión de la COVID-19 en las escuelas se puede controlar en la mayoría de los casos si se adoptan las medidas de mitigación adecuadas.

La decisión de abrir o cerrar escuelas debe basarse en el análisis de los riesgos y en consideraciones epidemiológicas específicas de las comunidades en las que se encuentran las escuelas.