Campañas planas en Michoacán | Hugo Rangel

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No ha habido nada extraño ni mucho menos disruptivo en las campañas proselitistas con las que los partidos políticos y los candidatos han pretendido convencernos de votar por ellos el próximo 6 de junio. Quedan poco menos de 30 días y la tónica parece que no variará mucho salvo por la posibilidad de que emerjan sorpresas.

Pese a la pandemia, los estrategas de los principales candidatos, al menos en Michoacán, no se han salido del script de las campañas tradicionales: actos masivos, discursos llenos de lugares comunes, saturación de videos e imágenes basadas en los mismos códigos de comunicación. Nadie se ha atrevido a irrumpir con creatividad y talento, muy a pesar de que las condiciones estaban dadas para hacerlo.

Hace un mes, en Ecuador, un banquero de 65 años de edad proveniente del establishment anticorreista se arriesgaba en su estrategia de posicionamiento en la carrera presidencial de aquel país y lanzaba una ofensiva creativa en redes sociales que le llevaría a grabar videos con reconocidos participantes de programas de competencia o un TikTok portando zapatos rojos y bailando Bad de Michael Jackson.

Lanzándose al ruedo de lo desconocido y dejándose llevar por una pléyade de asesores, Guillermo Lasso desbarrancaría al joven político Andrés Arauz de 36 años de edad, con una estrategia que le permitió acercarse a los millenials y a las minorías con las que, por edad y por afinidad política, el heredero de Rafael Correa debió haber tenido mucha mayor identidad. Pero el logro de la estrategia de posicionamiento del derechista fue más allá: logró desvanecer entre los jóvenes la posibilidad de penetración de cualquier discurso que refrescara su pasado lleno de sombras de corrupción.

Pero quizá los despliegues publicitarios o de creatividad sean poco productivos o innecesarios en el caso de la elección michoacana. Por un lado, el bloque opositor a MORENA tiene muchas mayores dificultades que sortear en las que el marketing puede surtir poco efecto ante la abrumadora avalancha de cuestionamientos sobre el pasado reciente y los errores en los que ellos tendrían que dar cuentas.

La izquierda, ahora representada por MORENA y el PT, históricamente ha tenido dificultades con el manejo y el uso de las herramientas del marketing y la estrategia política. La ausencia de estos instrumentos se ha agudizado al percibirse como redundantes ante la cómoda ventaja que en el ánimo de la opinión pública y en las encuestas posee este bloque de partidos de cara a la jornada electoral.

Los electores michoacanos hemos sido testigos de campañas planas, vacías de creatividad y sin propuestas contundentes. En los próximos días, los únicos ingredientes que podrían darle sabor a lo que resta de las mismas son dos fenómenos que podrían aparecer si la diferencia entre MORENA y sus adversarios se cierra: la cargada y los escándalos políticos.