Morelia, Mich.|Víctor Ruiz/Acueductoonline.- Ni un enamorado sonríe así. Ya nada hay de aquel hombre que se le vino el mundo encima cuando el pasado 31 de marzo se anunció que Iván Pérez Negrón sería el candidato de Morena para la alcaldía de Morelia. Alfredo Ramírez Bedolla es otro.
Llega puntual a la cita. Todavía con las secuelas de una luna de miel inesperada, sigue recibiendo felicitaciones, abrazos. Se deja apapachar por propios y extraños. Presenta a sus colaboradores de campaña, uno a uno los va nombrando. Dentro de su equipo, hay quienes también no pueden ocultar la alegría en el semblante de lo que bien puede ser llamado como un “golpe de suerte”.
Los nombres van y vienen, algunos predecibles, otros no tanto. Dentro del listado aparece Víctor Toledo, lo mencionan a voz alta como el encargado de Desarrollo Sostenible y éste responde con discreción. Fiel a su estilo, el académico buscó sentarse lejos de la planilla principal. Le piden que se sume a la foto y lo hace de manera ecuánime, es el único del pelotón que se niega a hacer el saludo de la 4T.
Vienen las preguntas y Ramírez Bedolla sigue sonriendo. Ningún cuestionamiento hace que se le reduzcan sus niveles de serotonina. -¿Dónde estás que no te veo?-, bromea con una reportera antes de dar paso a responder.
Que si el INE, el IEM, que si su foto y nombre no aparecen en las boletas en las que votarán los paisanos en Estados Unidos, que si no le da miedo que el gobierno estatal apoye la candidatura de Carlos Herrera Tello. Nada. No hay manera de que este hombre no vea todo color de rosa.
A Alfredo Ramírez Bedolla le quedan exactamente treinta días para hacer su campaña. Como buen optimista, dice que habrá que redoblar jornadas para cubrir el mes en que Morena estuvo sin candidato. Para todo problema, una solución. El día de hoy recorrerá Pátzcuaro, Santa Clara del Cobre y Uruapan. Qué bella es la vida, pensará ese hombre sonriente. Pero nadie, absolutamente nadie, puede vivir siempre de amor.









