Morelia, Mich. Víctor Ruiz/Acueductoonline.- Todo era una fiesta. Alfredo Ramírez Bedolla se encontraba al interior del Instituto Electoral de Michoacán (IEM) formalizando su registro como candidato a la gubernatura por la coalición «Juntos haremos historia», cuando de repente se empezaron a escuchar murmullos a las afueras.
Los gritos no eran claros, pero las pancartas dejaron entrever de qué se trataba: «Fuera Mario Delgado de Morena» y «No a la imposición» era lo que se leía. No eran más de diez quejosos, pero consiguieron capturar la atención del resto de simpatizantes y de los medios de comunicación.
Como si de dos partidos políticos se tratara, empezaron una batalla de consignas. Por un lado, el «Alfredo, Alfredo» retumbaba en la calle, mientras que los manifestantes se hacían presentes con un «No a la imposición, no a la imposición».
Resguardado por una valla humana, el excandidato y ahora presidente estatal de Morena, Raúl Morón Orozco, abandonó las instalaciones evadiendo los reclamos y agradeciendo, en cambio, los aplausos y los «No estás solo, no estás solo».
Alfredo Ramírez más astuto fue. Mientras los medios prestaban atención al incidente, el candidato aprovechó el despiste y sigilosamente salió por la puerta de atrás, dejando de lado a sus detractores y evadiendo las explicaciones ante las cámaras. Así, sin planearlo, registró su primer acierto en estas campañas.





