Morelia, Mich.|Víctor Ruiz/Acueductoonline.- No se escucha un solo claxon. Tampoco hay combis con pasajeros reprochando el calor y en cambio, se puede andar a media avenida como si se tratara de la más peatonal de las zonas de Morelia. En esta atípica Avenida Lázaro Cárdenas ni las trabajadoras sexuales se han presentado a laborar.
Los camiones atravesados justo en plaza Carrillo son de la línea que va a San Juanito Itzícuaro. Llevan dos días instalados en la zona como una forma de protesta ante la obra que el Gobierno Municipal ha comenzado para rehabilitar la calle Benedicto López.
Mientras los integrantes del «escuadrón de la muerte» tratan de curar la resaca en la plaza, la Policía Municipal intenta amenizar el tránsito vehicular en la Calzada Juárez. «Le puedes dar por esta calle y doblas en la cuadra que sigue del colegio Hispano», explica un oficial a un chofer que se observa irremediablemente confundido.
En la Lázaro Cárdenas el flujo de personas es mínimo. Sin esfuerzo extraordinario, se pueden escuchar las risotadas de los comerciantes, quienes ante la poca clientela, apuestan por mirar desde sus locales el ir y venir de las personas.
«La inconformidad de los comerciantes y del transporte es que la obra no va a durar tres meses, siempre se alargan hasta más de un año, entonces la pregunta es de qué va a vivir el comerciante, cómo vamos a pagar la renta» explica un locatario de productos de audio.
Metros más adelante, otro colega lo secunda. Dice que de por sí a causa de la pandemia las ventas ya eran bajas en su tienda de abarrotes y regalos, pero ahora con la obra, asegura que no hay manera de generarse expectativas.
«Se supone que había acuerdos, que iban a tomar en cuenta la opinión de los comerciantes y vecinos, pero al final dijeron que se hace porque se hace» remata mientras señala los bloques de concreto, como diciendo que no era necesario el reencarpetamiento.
Los transportistas matan el tiempo jugando a la rayuela o simplemente conversando de todo o nada. Un chofer se anima a hablar bajo la condición de que su nombre no sea revelado.
«Son dos razones por las que apoyamos a los comerciantes, primero es que consideramos que hay otras calles y avenidas en condiciones más deplorables que la Lázaro Cárdenas y lo segundo es que apenas se está reactivando el cormecio tras la pandemia y ya de nuevo se les va a afectar».
La maquinaria por ahora luce de adorno, es una postal sin movimiento. Justo enfrente, aparece el candidato a la diputación por el distrito 17 de Fuerza por México, Aberlardo Pérez Estrada. Se coloca frente a los bloques de concreto y graba un video en el que critica la obra.
«Yo le preguntaría a la gente, qué es más necesario, poner drenaje en Santiago Undameo y agua en Atécuaro, o repavimentar aquí; número dos, deberían ponerse de acuerdo con los comerciantes y transportistas para ver cuál es el mejor momento, porque tal parece que para el gobierno no hay pandemia y hoy los negocios están vacíos».
Los camiones que marcan su ruta hacia el CERESO ponen fin al bloqueo unos metros más adelante del Mercado Independencia. El bullicio y las filas reaparecen en la Junta Local de Conciliación y Arbitraje. La Lázaro Cárdenas vuelve a ser la de siempre, la a veces intolerable pero también tradicional avenida.









