En aumento el sentimiento de culpabilidad


UNICEF / Mandy Rich, redactora de contenidos digitales


Mandy Rich.- A muchos niños les están afectando las alteraciones en la “normalidad” de su ámbito escolar, la atención de la infancia, los juegos y/o su entorno de aprendizaje. ¿Qué les recomendaría a los progenitores que están enfrentándose a este problema en su hogar?

Nancy Close.- Sabemos que los niños tienden a repetir o imitar el comportamiento de sus cuidadores, así que creo que los padres deben buscar ayuda para controlar su propio estrés, ya que esto, a su vez, puede contribuir al bienestar de sus hijos. Mis hijos ya son adultos y no me puedo ni imaginar cómo sería hacer los malabares que tienen que hacer los progenitores cuyos hijos se encuentran en plena etapa de crecimiento. Muchos tienen que ayudar a sus hijos con las tareas escolares, ya sean virtuales o presenciales, al tiempo que los cuidan y se preocupan por sus propios trabajos y por su salud, así como la de su familia.


El sentimiento de culpabilidad de los progenitores se ha intensificado durante la COVID. Les preocupa el aislamiento social de sus hijos, sus habilidades sociales, las oportunidades que tienen para jugar y su educación. Los niños tienen una gran capacidad para percibir la preocupación de sus padres, así que hablar de ello puede resultarles reconfortante. Cuéntenles lo que les preocupa de una forma adecuada desde el punto de vista de su desarrollo, por ejemplo: “Esta situación también es difícil para mamá y papá, y estamos intentando hacer todo lo posible por ayudarte a aprender y a jugar”.


Las madres y los padres se están sintiendo muy solos en esta época tan difícil. Para muchos es útil saber que otros padres y otras madres sienten lo mismo. Les consuela saber que no están solos, pero el estrés y la ansiedad vuelven a aparecer en cuanto los niños dejan de hacer las tareas que les envía su maestro, no prestan atención a las clases virtuales o, directamente, se niegan a asistir. Para esto no tengo una solución mágica. Lo mejor es que sepan que no están solos, y que es inevitable que se sientan desesperados, frustrados, culpables y preocupados. Es verdaderamente difícil.