Morelia, Mich.| Fabian Valencia/acueductoonline.- Arturo es un hombre de 65 años, un bolero de la capital michoacana, quien trabaja en este oficio desde hace más de 40 años.
Un tanto cansado y acongojado nos comparte que la pandemia ha sido un duro golpe para él y sus compañeros. La crisis se ha recrudecido con la pandemia y más con el cierre de plazas públicas que es el sitio donde labora.
“Desde que inicio la pandemia apenas y salimos el día, tenemos muy poco trabajo. El cierre de la plaza nos llegó a perjudicar más, ya que la gente solo va de paso y antes llegaban a sentarse a las bancas y después pasaban con nosotros a bolearse sus zapatos”, comentó. Arturo.
Arturo es padre y sostén de una familia de 5 personas, y a veces no sale ni para la “papa”.
“Imagínate soy el sostén de una familia de 5 personas, y ni modo de decirles hoy no va a ver para comer, es complicado la situación que vivimos”.
Arturo espera que regreses esos tiempos donde con un grito de “¿Una boleada, patrón?”, saque un “cinco” para poder llevar a su familia.
Al igual que Arturo decenas de lustradores de zapatos, conocidos popularmente como “boleros”, se han visto afectados por la reducción de clientes que transiten por las calles.








