Morelia/José Manuel Alvarado
Ayer se levantó a las dos de la madrugada. Ya está acostumbrado a tener distintos horarios en los que el cuerpo no sabe en qué momento va a descansar, pero si sabe que cuando toca descanso lo aprovecha.
El oficial, Juan González Herrera, proveniente del estado de Jalisco, lleva 10 años radicando en la ciudad de Morelia y cuenta que desde hace 18 se incorporó a la Tercera Región de la Policía de Jalisco para dedicarse a algo que siempre le había llamado la atención, ser policía.
A sus 47 años de edad, Juan González explica que en sus primeros años laborales se dedicó a ser obrero, pero que toda su vida le inquietaba saber qué se sentía ser policía.
“Para mí, el ser policía es un trabajo lindo y honrado. Yo veía como eran los policías, cómo los trataban con respeto y siempre quise sentir eso”, platicó Juan.
En los primeros años de estancia en la capital michoacana, Juan rentaba un cuartito donde vivía él sólo. Se cocinaba, se planchaba su uniforme, boleaba sus botas y se disponía a salir a trabajar a cumplir con su anhelado sueño.
Los días que le tocan trabajar a Juan son quince por tres, es decir, quince trabaja y tres son sus días ´francos´ o de descanso.
“Actualmente ya no rento, de por si vivo sólo y pues quieras que no esa rentita siempre es una gota no muy agradable”, soltó la carcajada Juan, al tiempo de explicar que decidió no rentar y desde entonces vive en la base, como le llaman, en el interior de la Procuraduría de Justicia del Estado.
Ahí en una covacha se queda y cuenta con alimentación. Ya en su día franco sale a dar la vuelta, dice.
Juan González es padre de tres hijos, uno de 19 años, otro de 17, uno más de 4 y un bebé de un año. Los cuatro viven en el vecino estado de Jalisco con su madre.
“Esa es la única parte que si me entristece un poco, porque veo a mi familia cada que se pude. En ocasiones ellos vienen en vacaciones o de repente yo voy a visitarlos”.
A pesar de la imagen que tenemos los ciudadanos de los policías, Juan asegura que disfruta mucho su trabajo y que está de acuerdo con el salario que recibe. “Estoy a gusto con lo que gano, además que me dan compensaciones”.
Cuando cuestioné al oficial jalisciense sobre si era peligrosa su labor, comentó que sin duda es muy peligroso su trabajo, “ya ves que casi siempre se enfrenta uno con la gente y te tienes que cuidar de mordidas y pellizcos”. Pero eso solamente cuando trata de mantener el orden con ciudadanos, pero cuando hay enfrentamientos con arma de fuego, ahí si le da más miedo.
“Me gusta ayudar a la ciudadanía, entiendo que mucha de ella de repente te respetan y otra no. Pero es como todo, a veces ocupan apoyo y te agradecen y otros critican pero ya en los hechos cambian de parecer”, comentó.
Juan González recordó con tristeza uno de los anécdotas que más se le vienen a la mente, el enfrentamiento de policías con personas del crimen organizado en Apatzingán donde perdieron la vida varios de sus compañeros hace aproximadamente siete años.
Ahora Juan está disfrutando sus últimos años que le quedan como policía, continuará viviendo en las instalaciones de la procuraduría, vivirá con sus distintos horarios y seguirá distante de su familia, pero seguro que cumpliendo los 20 años de servicio buscará su jubilación.






