Opinión | Ágora
El ex gobernador Leonel Godoy Rangel aseguró que el modelo de seguridad implementado por el gobierno de Silvano Aureoles fracasó. Según el ahora morenista, para resolver esta problemática ahora hay que seguir el modelo de la pacificación y de atender las causas de la delincuencia.
No obstante, más que lo dicho por Godoy, lo que llama la atención es que ahora el ex gobernador se permita dar lecciones sobre lo que está mal y lo que debe hacerse, cuando durante su mandato la inseguridad alcanzó niveles que bordearon la ingobernabilidad. En efecto: ¿con qué argumentos puede hablar de seguridad un ex gobernador que dejó que su estado fuera asolado por la delincuencia organizada, al grado de que ocurrieron hechos dramáticos de tal magnitud que marcaron un antes y un después en los niveles de violencia que ha vivido nuestro país?
Muy flaca debe ser la memoria de alguien para que ahora se dé golpes de pecho sobre un tema que, durante su gestión, no sólo no atendió, sino que propició en buena medida por su falta de coordinación con el gobierno federal.
No podemos olvidar que durante su gobierno la delincuencia organizada tuvo un auge inusitado, al grado de que prácticamente había amplios tramos del territorio michoacano en los que no se podía transitar. No podemos olvidar tampoco la prevalencia que tuvo un grupo delictivo, que llegó a tener tanto poder que incluso sus líderes principales daban entrevistas en medios de comunicación como si fueran figuras públicas y se pavoneaban de poner y quitar alcaldes y diputados.
No podemos olvidar, por supuesto, la cereza del pastel de la violencia que significaron los atentados del 15 de septiembre de 2008, en los que, por primera vez, los criminales se lanzaron en contra de la población. Tampoco podemos olvidar el llamado Michoacanazo, cuando fueron detenidos 11 alcaldes, 16 altos funcionarios y un juez por presuntos vínculos con el crimen organizado, mismos que después fueron liberados, en un caso que aún sigue despertando sospechas.
En suma, no podemos olvidar que Michoacán naufragó durante años en una ola de inseguridad y violencia sin freno, lo que produjo una afectación económica y social de la que muchos michoacanos apenas se están recuperando. Hoy en día la entidad es muy diferente a como era hace diez años. Sin decir que la batalla ha sido ganada al cien por ciento, es un hecho que la inseguridad se mantiene bajo control y que hay estabilidad. Ya no podemos hablar de un Michoacán en el que privaba la ingobernabilidad, sino de un estado que, poco a poco, avanza hacia la institucionalidad.
Leonel Godoy se equivoca si cree que los michoacanos carecemos de memoria histórica. También, si cree que su traspaso a Morena lo alivia de su responsabilidad. Michoacán jamás olvidará que, durante años, fue un estado sin ley, en el que la delincuencia era la que mandaba. Respecto a que para resolver la problemática de la violencia ahora hay que seguir el modelo de la pacificación y de atender las causas de la delincuencia, estamos de acuerdo. El detalle es que parece que el presidente AMLO todavía no lo sabe.
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